JORNADA
Nueva conducción en la ONU

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martes 3, enero 2017

El ex primer ministro portugués, António Guterres, asumió las funciones de nuevo secretario general de Naciones Unidas, el máximo puesto de la diplomacia internacional, en sustitución del coreano Ban Ki-moon, en momentos en los que las gestiones de tregua no alcanzan para frenar los aprestos bélicos de los terroristas islámicos, que como saludo al nuevo jefe de la ONU, perpetraron dos atentados e hirieron a decenas de personas en Turquía e Irak. Juró al más alto cargo de la ONU en momentos en los que se desarrolla un crudo combate para que el régimen sirio retome Alepo, y cinco semanas antes de que Donald Trump desembarque en la Casa Blanca con su escepticismo respecto a todo lo que se avanzó en el cambio climático.

El nuevo Secretario General tendrá que gestionar una institución fuertemente criticada en los últimos tiempos por su impotencia para mediar en varios conflictos, por lo que anunció cambios, entre ellos,

que la ONU debe contar con menos burocracia, más agilidad y eficacia.

Guterres marca también como prioridades comunicar mejor a la sociedad la labor del organismo y la paridad entre hombres y mujeres en su jerarquía. Llega al cargo prometiendo cambios dentro de la organización y ofreciéndose como mediador en los conflictos alrededor del mundo.

El que fuera primer ministro de Portugal y alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados cuenta con un respaldo total de los Estados miembros, que lo eligieron por aclamación el pasado octubre, pero por cuestiones estatutarias y la necesidad de una transición coordinada inició oficialmente sus labores el 1 de enero, con un recuerdo de preocupación de los refugiados por los conflictos armados.

El también ex primer ministro de Portugal releva en el puesto al coreano Banm Ki-moon cuyo periodo se ha visto muy oscurecido por la parálisis del Consejo de Seguridad de la institución en torno al conflicto de Siria, el escándalo de los episodios de violencia sexual por parte de los cascos azules o el contagio masivo del cólera en Haití por culpa de los soldados.

Muchos grandes retos de Ban Ki-moon son los mismos que debe enfrentar Guterres, como la reforma del propio organismo, fundado tras la Segunda Guerra Mundial para tratar de salvaguardar la paz y evitar una tragedia de aquella magnitud, y que en 70 años ha cambiado poco en lo que a equilibrios de poder se refiere. El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, criticó hace poco a la ONU por la última votación contra los asentamientos en Israel y dijo de la institución que "ahora es solo un club de gente para reunirse, hablar y pasárselo bien".

Guterres tendrá que lidiar también con las decisiones del nuevo mandatario de la primera potencia mundial cuyos primeros gestos en política exterior han dado muestras de ruptura respecto a la etapa de Obama, no solo en lo que a Israel se refiere, sino también a la relación con Rusia o el diálogo con Cuba.

"Los exhorto a todos a que, conmigo, se comprometan con la paz hoy y todos los días. Hagamos que 2017 sea un año para la paz", dijo Guterres en su mensaje, al tiempo que criticaba los "billones de dólares" gastados en las guerras, en las que, recalcó, no existe nunca vencedor alguno, y que generan un clima de desconfianza y miedo que se transmite de generación en generación.

La entrada del nuevo año y el arranque de la etapa de Guterres coinciden con una tregua en Siria que entró en vigor la madrugada del pasado jueves y que fue negociada en Turquía. La respuesta de Isis fue elocuente: un atentado el 1 de enero en Estambul. Isis se atribuyó el atentado en un comunicado en el que señala que "en continuación de las sagradas operaciones que el Estado Islámico está llevando a cabo contra el protector de la cruz, Turquía, un heroico soldado del califato golpeó uno de los más famosos club nocturnos donde los cristianos celebran su festivo apóstata", dice el comunicado del Estado Islámico (ISIS).

En otro atentado, ayer, un ataque con coche bomba ha matado a casi 40 personas y ha dejado alrededor de 60 heridos en Bagdad, la capital de Irak. El atentado ha ocurrido poco después de la llegada al país del presidente de Francia, François Hollande, que pasará revista a las tropas francesas que combaten en el norte de Irak contra el Estado Islámico.

Junto a la asunción de Guterres en la conducción de la ONU, llegan también nuevos miembros al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, entre ellos Bolivia, que es desde 1 de enero miembro no permanente, un puesto que no ocupaba desde 1979 y del que disfrutará durante los próximos dos años. El bienio 2017-2018 será el tercero de Bolivia con presencia en el máximo órgano de decisión de la ONU, del que ya formó parte entre 1964 y 1965 y entre 1978 y 1979. Bolivia reemplaza a Venezuela como uno de los dos representantes de Latinoamérica y el Caribe dentro del Consejo de Seguridad, donde continúa por un año más Uruguay. También ingresan este año al Consejo otros cuatro países de distintas regiones del mundo: Italia, Suecia, Etiopía y Kazajistán, mientras que salen España, Nueva Zelanda, Angola y Malasia. Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido son los cinco Estados con asiento permanente.

La candidatura boliviana contaba con el aval del grupo de países de Latinoamérica y el Caribe, por lo que no tuvo oposición. El embajador boliviano ante la ONU, Sacha Llorenti, ha adelantado que entre las prioridades del país estará la cuestión palestina, el proceso de paz en Colombia y la defensa de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

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