JORNADA
Embarazo en adolescente se debe tratar con pinzas

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viernes 6, enero 2017

El problema de las adolescentes embarazadas merece ser tratado con pinzas, con la mayor responsabilidad y no demagógicamente. La etapa de la adolescencia implica una serie fundamental de cambios tanto psicológicos como físicos. Y cuando se trata del tema de embarazo precoz, la responsabilidad debe ser mayor. Antes de adoptar medidas apresuradas es necesario ver las causas y afrontarlas decididamente. Todos los estudios realizados por organismos internacionales así como trabajos efectuados por instituciones especializadas en varios países, coinciden en que la educación sexual es la base desde donde es posible desarrollar otras iniciativas.

Pero en nuestro país, sin siquiera tener estadísticas confiables se decidió dar licencia a las niñas en edad escolar que resulten embarazadas. De acuerdo al anuncio, las adolescentes bolivianas embarazadas podrán obtener permisos de hasta 90 días para no acudir a sus centros educativos, y en ese lapso no perderán la escolarización. Esta licencia, de hasta 45 días antes del parto y 45 después, se complementará con un régimen de escolarización semipresencial, que supondría acudir al colegio una o dos veces a la semana para entregar trabajos y hacer exámenes. No sabemos si quienes acordaron esta medida pensaron en un premio al embarazo prematuro o un castigo para alejar de las aulas a las infractoras, en un flagrante acto de discriminación.

Lo cierto es que esta "revolucionaria" medida se suma a los bonos ya existentes para las mujeres embarazadas y a la exhortación para que se produzcan más nacimientos y crezca la población. Los parciales y escasos informes poco confiables que existen sobre la situación sexual de la adolescencia en el país, y las controversiales decisiones de las autoridades, merecen que se realice un estudio serio, confiable y encargado a algún organismo internacional. Se trata de un tema de trascendencia directa para la juventud, para las familias bolivianas y para la sociedad.

Según datos del año 2015 del Sistema Nacional de Información en Salud, 82.416 embarazadas menores de 20 años fueron atendidas por los servicios de salud del país. En Bolivia, la tasa de fecundidad en mujeres de 15 a 19 años es de 88 nacimientos por cada mil mujeres (67 nacimientos por mil mujeres en el área urbana, y 132 nacimientos por cada mil mujeres en el área rural), según datos difundidos por el Ministerio de Salud en septiembre de 2016.

El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) pidió en 2016 al Gobierno realizar esfuerzos integrales para afrontar la problemática de los embarazos adolescentes en Bolivia, que se registran cada vez a edades más tempranas, incluso a los 12 años. Según esa entidad, en el contexto de América Latina y el Caribe, nuestro país tiene la segunda tasa más alta de embarazos adolescentes y las complicaciones en el embarazo y en el parto son segunda causa de muerte entre las jóvenes de 15 a 19 años.

No existe una fórmula mágica que disminuya la incidencia de embarazo en la adolescencia, pero es posible hacer frente al tema, mediante adecuadas medidas de prevención, progresivas, que deben partir desde la comunicación familiar; la recomendación oportuna de utilizar métodos anticonceptivos; brindar información veraz sobre sexualidad y un cambio de actitud que permita mayor equidad entre hombres y mujeres. Asimismo es necesario desarrollar amplias campañas de educación familiar, escolar y hasta en la sociedad para evitar la discriminación y los tabúes que todavía existen.

Se requiere un cambio de mentalidad en la misma comunidad para evitar la discriminación sobre las jóvenes embarazadas, quienes se ven presionadas para abandonar sus estudios, padecen actitudes hostiles en el seno familiar, y lo peor es que, desgraciadamente, se interrumpe el proyecto de vida una joven que pudo ser un aporte para las ciencias y el desarrollo. Además, debe afrontar la atención a su bebe y enfrentar a una comunidad poco tolerante.

Por ello insistimos en que la educación sexual es determinante y debe impartirse como materia básica en las escuelas y colegios. Hay un dicho que se acomoda para el caso "por exceso de información nadie se ha muerto". Si los adolescentes están bien informados sobre su sexualidad, la posibilidad de embarazos no deseados sería menor.

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