JORNADA
El Alto sin cadenas

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lunes 6, marzo 2017

El Alto de La Paz, celebra hoy 32 años de vida como ciudad empeñada en lograr un desarrollo que permita a sus habitantes mejores niveles de vida. Sus desafíos son muchos, fundamentalmente porque existen muchas necesidades insatisfechas. Probablemente sea la ciudad más conflictiva del país debido a diversos factores que tienen que ver, en primer lugar, por un acelerado crecimiento urbano que se extiende cada vez más en el Altiplano, venciendo dificultades de diverso orden para dar cabida en este momento a más de 900 mil habitantes, convirtiéndose en la ciudad más densamente poblada del país y la segunda en población.

Convertida en una ciudad que atrae inmigrantes de todo el país, especialmente de las provincias, ofrece un abanico de costumbres y tradiciones que muchas veces contribuyen a acentuar contradicciones y dispersar esfuerzos, pese a lo cual encuentra objetivos comunes para sostener una posición clara en su deseo de progreso y mejores condiciones de vida.

La gente de El Alto es consciente de sus problemas y demanda mayor seguridad, como uno de los problemas esenciales. Probablemente sea la ciudad con mayores índices de criminalidad. En la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (FELCV) figuran datos de que la ciudad de El Alto concentra el mayor número de denuncias por maltrato contra las mujeres y violencia intrafamiliar. La incapacidad de atender los requerimientos de salud de la población deriva en un servicio de baja calidad. Como en toda Bolivia, la estructura de mortalidad es alta en los primeros años de vida. El riesgo relativo de morir por causas externas como accidentes y violencia es más alto en los jóvenes varones que en las mujeres.

Los esfuerzos por hacer realidad una región metropolitana que una a las ciudades de La Paz y El Alto junto otras ciudades intermedias es un desafío que todavía queda pendiente, debido a las rivalidades políticas que ven más el mezquino interés partidario que los objetivos y necesidades de las ciudades.

De todas maneras existen iniciativas que cada vez tienen mayor respaldo para consolidar alternativas de respuesta conjunta a los problemas cada vez más acuciantes de los procesos de desplazamiento humano y su concentración en las principales ciudades. Las proyecciones demográficas demuestran una tendencia inexorable de concentración poblacional en las ciudades, las mismas que históricamente han expresado las características de desequilibrio y desarticulación territorial.

Pese a los problemas, el movimiento económico en El Alto es cada vez más dinámico. La Base Empresarial Activa registra 12.273 negocios que operan legalmente. Pero la actividad informal es la principal fuente de ingresos para la mayoría de los emprendimientos.

Como respuesta a la demandas de atención a las innumerables necesidades, la población de esta pujante ciudad, que se ha caracterizado por su combatividad, se ha logrado algunos importantes avances, como contar con la red más amplia de distribución de gas y mejoramiento de las vías urbanas. Pero al mismo tiempo, la rivalidad político partidaria perturba la armonía y divide esfuerzos. El Alto requiere luchar por mejor atención y alcanzar un progreso efectivo, pero para ello debe fortalecer su unidad en torno a sus objetivos fundamentales, rompiendo las cadenas de la retorcida práctica que hace rendir a algunos representantes frente a los que buscan cooptar dirigentes para sus fines partidarios.

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