JORNADA
¿Es potable el agua en La Paz?

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martes 4, abril 2017

Las lluvias han llenado las represas que proveen de agua potable a las ciudades de La Paz y El Alto, lo que en gran medida permite normalizar el servicio, aunque con algunas irregularidades, pero ahora es necesario que se adopten medidas urgentes para garantizar la calidad, que es cuestionada por un informe especializado. Lo peor es que existe una indiferencia cómplice que deja las cosas como están sin que se perciba reclamo alguno por agua que no parece reunir las condiciones necesarias para garantizar la salud de la población.

Una investigación efectuada por el Instituto de Ingeniería Sanitaria Ambiental (IIS) de la Universidad Mayor de San de Andrés (UMSA) dio como resultado dudas sobre la calidad del agua que en este momento se suministra en la ciudad de La Paz. Desde el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) reclamaron una explicación de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Agua Potable y Saneamiento Básico (AAPS), y de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas), responsables de velar no solamente por el suministro sino por la calidad del agua y las condiciones de la red de distribución.

Desde la salida de Aguas del Illimani y la presencia de Epsas no se ha realizado ningún tipo de acciones para ampliar y construir nuevas captaciones hasta la última emergencia, mientras las fuentes tradicionales de agua, lamentablemente, tienen pasivos ambientales mineros. Tampoco se han realizado proyectos sobre la contaminación que recibe el Choqueyapu. El GAMLP expresó su preocupación por el problema de los pasivos ambientales, a los que se suma la deficiencia de las redes de tuberías que datan de hace más de 30 años y que demanda urgente sustitución. Esta es otra causa de contaminación del agua una vez que han salido de la planta de tratamiento, mientras Epsas consigue un avance muy lento en la renovación del sistema de distribución de agua.

De acuerdo con el GAMLP, hasta el 2015 fueron renovados sólo 24 kilómetros de tuberías de agua potable entre La Paz y El Alto. En este contexto, señaló que actualmente Epsas enfrenta un problema técnico y económico no por la falta de ingresos, sino por la mala administración de recursos, ya que actualmente destina más del 51% de sus recursos en personal, lo que implica que la mitad de sus ingresos los gasta en sueldos.

La falta de previsión, la irresponsabilidad e ineptitud con las que se administra en La Paz el servicio de agua potable ha llegado a extremos que merecen un juicio penal. El descuido con el que se ha dejado el servicio ocasionó uno de los daños más grandes dejando sin agua potable a gran parte de la población y entregando líquido de dudosa calidad al resto. La ciudadanía se ha visto obligada a incrementar sus costos de la canasta familiar comprando agua embotellada para su consumo, debido a la escasez, y la deficiente calidad, en un franco atentado a la salud y a la economía de la población.

Lamentablemente, Epsas ha sido manejada como un botín político, olvidando el mandato constitucional que dispone que todo ciudadano debe tener acceso al agua potable, que constituye un derecho humano, además de que es responsabilidad del Estado, en todos sus niveles de Gobierno, la provisión de los servicios básicos.

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