JORNADA
¿La verdad sobre el gas llega de afuera?

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lunes 3, julio 2017

Una serie de informes de diferentes fuentes brasileñas exponen un cambio radical hacia Bolivia, especialmente en la compra del gas natural. Diversos enfoques han sido publicados en los que se encuentran coincidencias que deberían ser tomadas en cuenta al momento de afrontar la política de hidrocarburos de nuestro país, frente una decisión que parece inminente de una reducción importante de las exportaciones al gigante del continente. Es lamentable que la opinión pública tenga que informarse por fuentes ajenas debido al hermetismo de las autoridades nacionales y de YPFB. La falta de transparencia y las decisiones de ocultar la realidad no son solución.

Tarde o temprano se sabe la verdad.

Además, resulta preocupante la actitud de algunas autoridades que además de esconder información, tuercen los hechos y hasta descalifican a analistas, periodistas, profesionales especializados y políticos que alertan sobre las contingencias que se ciernen sobre el país por una política errática en materia de hidrocarburos.

La última versión, que tiene repercusiones de magnitud, da cuenta de un estudio realizado por el Ministerio de Minas y Energía de Brasil, analiza la producción petrolera de Bolivia, y alerta que hay algunos campos cuya producción se está agotando. Por lo menos son once los campos que se extinguen, entre ellos figuran algunos importantes, como Vuelta Grande, La Vertiente, Colpa, Escondido, Palo Marcado, Los Suris, Caranda, Carrasco, Paloma, Víbora y Sirari. El estudio recomendó que la petrolera estatal de Brasil compre solamente 16 millones de metros cúbicos diarios de gas a Bolivia. Recordemos que el contrato todavía vigente prevé una compra-venta de más o menos 30 millones de metros cúbicos de gas natural por día.

Otra evaluación que debería ser tomada muy en serio, es la del director del Grupo de Economía de la Energía, del Instituto de Economía de la Universidad de Río de Janeiro, Edmar Luiz Fagundes de Almeida, quien advirtió que ya se ha configurado un nuevo escenario con nuevos paradigma en el mercado de gas de Brasil. Durante la Conferencia Mercado Brasileño de Gas, que se realizó en Santa Cruz de la Sierra, el especialista analizó ese escenario en medio de un contexto político distinto al de los años anteriores. En el plano estrictamente comercial manifestó que las reformas por las que atraviesa el mercado brasileño de gas pasan por la reestructuración de Petrobras, que incluye venta de activos, desinversiones, liberalización de precios, etc., además de la privatización de distribuidoras de gas" y acotó que "la manera de hacer negocios como funcionaba hasta ahora, ya no es más".

Otra señal muy nítida la ofrece la publicación brasileña "Poder 360", que en su portal digital sostiene que Petrobras no tiene la intención de renovar el contrato de compra y venta de gas boliviano, una vez que el actual convenio venza en 2019. Según ese periódico digital brasileño, Petrobras ya redujo a la mitad su importación de gas boliviano (Gasbol) este año y su intención es solamente nutrirse de su propia producción y no la de otras compañías.

Hay muchas otras evidencias de la crisis en que se encuentra la política de hidrocarburos nacional, pero a falta de información interna, es necesario referirse a personas autorizadas del vecino país. El director general de la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles del Brasil, Décio Odone, declaró que "la principal cuestión relacionada con el gas boliviano es la disponibilidad de reservas, pues de esta manera se garantizará el cumplimiento de contratos futuros". En la edición 108 de la revista Petróleo y Gas, de la Cámara de Hidrocarburos de Bolivia (CHB), se cita a Odone, abriendo posibilidades para el mercado del gas en Brasil, pero condicionando a que antes Bolivia demuestre que tiene las suficientes reservas.

Argentina también desconfía de la capacidad de Bolivia para sostener un contrato de largo plazo de suministro de gas natural. No otra cosa significa sus proyectos de comprar gas de Chile y establecer contactos con proveedores de ultra mar, además de acelerar la producción propia de hidrocarburos no convencionales producidos a partir de esquistos.

Todo hace suponer que Bolivia debe replantear su política de hidrocarburos, reconocer los errores, enmendar las distorsiones y encarar la realidad sobre bases ciertas, haciendo lo que debió enfrentar con decisión hace una década, diversificando la producción para que Bolivia deje de ser un país que vive de la exportación de materias primas sometidas a los vaivenes de los mercados internacionales.

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