JORNADA
Señales económicas preocupantes

Imprimir Enviar
martes 4, julio 2017

Tanto organismos internacionales como analistas económicos y especialistas han coincidido en que una serie de factores externos e internos conspiran contra el crecimiento de varios países de América Latina, que sufren los mismos efectos y afrontan la situación con medidas equivocadas. Bolivia es uno de esos países que nuevamente, como ocurriera en otras épocas, recibe todos los golpes de la crisis internacional y desaprovecha los beneficios de la globalización. Varios de los factores negativos de la coyuntura así como de las determinaciones no recomendadas se están dando en nuestro país.

En general, las perspectivas económicas para América Latina son cada vez menos optimistas conforme avanza la gestión, que ya llegó a medio año y no logra superar el bajo crecimiento pronosticado para 2017. El Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial han estimado que la región podría crecer un 1,2 por ciento, lo que es un 0,4 punto porcentual menos que lo previsto inicialmente. Para 2018 se proyecta un crecimiento de 2,1 por ciento. Estas estimaciones se produjeron durante la revisión de su informe Perspectivas de Crecimiento Mundial.

Las expectativas de mayor crecimiento de Brasil, México y Argentina, quedaron defraudadas, y aunque las causas son diversas, la incertidumbre generada por la inestabilidad política en algunos países como Venezuela, los altos índices de corrupción en varios países, la persistente caída de los precios de las materias primas y la desconfianza de los inversionistas está marcando el camino para la segunda parte del año.

De todas maneras, los economistas de los organismos internacionales consideran que este panorama sombrío podrá ser enfrentado con posibilidades por aquellas economías que han conseguido un mayor grado de industrialización, ya que ahora dependen menos de las exportaciones de materia prima y dotan a sus países de credibilidad en sus políticas económicas, por lo que han mostrado un comportamiento mucho más positivo.

Pero el hecho objetivo es que los países tienen que enfrentar, además, varios sacudones externos, entre ellos, las consecuencias del menor crecimiento de las economías emergentes y, en especial, el cambio de dirección en China, hacia un crecimiento más interno y basado en servicios, nuevo enfoque que reduce su demanda de materias primas, presionando los precios a la baja. Por otro lado, el viraje de la política económica de Estados Unidos ya genera repercusiones, se estima que subirán los intereses que a su vez pueden presionan el dólar al alza y reducir el valor de las divisas de los países latinoamericanos. Otro factor es el endeudamiento de algunos países latinoamericanos más allá de lo prudente, lo que con el fortalecimiento de la moneda norteamericana afectará los activos de los países deudores.

Aunque el análisis central no se refiere directamente a Bolivia, que en todo caso tendrá un crecimiento de más o menos 4% según las previsiones del FMI, del Banco Mundial y del gobierno, el hecho es que la economía boliviana sufre de casi todas las observaciones y riesgos que advierten los economistas, analistas y hasta algunos organismos internacionales sobre la economía latinoamericana. Los cambios que coyunturalmente se dieron en la conducción de la política económica, debieran tomar nota de estas señales. Entre las alertas que anotamos, figuran un excesivo endeudamiento, disminución preocupante de las reservas internacionales, baja en los precios de las materias primas, inestabilidad política y social, caída en la producción en general, aumento de las importaciones, disminución de las exportaciones y otras señales que no pueden dejar de preocupar.

Editorial
© 2001-2017 JornadaNet.com y JORNADA son editados por Aurios S.R.L. en La Paz, Bolivia. Teléfono: 591 2 2407789 Fax: 591 2 2487487