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La fractura sobre Siria continúa en la ONU con otro veto de Rusia

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Naciones Unidas, (EFE)
jueves 13, abril 2017

La fractura entre Rusia y las potencias occidentales sobre Siria vivió su enésimo capítulo en la ONU con el veto de Moscú a una nueva resolución, en este caso sobre el ataque químico de la semana pasada.

El texto impulsado por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido buscaba condenar lo ocurrido en la localidad de Jan Shijún, donde más de 80 personas murieron en un supuesto bombardeo químico, y exigía a todas las partes que colaboren con la investigación.

La resolución obtuvo 10 votos a favor, 3 abstenciones (de China, Kazajistán y Etiopía) y 2 votos en contra (de Bolivia y Rusia) y no pudo salir adelante por el derecho de veto del que dispone Moscú.

La votación puso final a casi una semana de discusiones en Naciones Unidas sobre la respuesta al uso de armas químicas en Siria y volvió a evidenciar la profunda división del Consejo de Seguridad.

EE.UU., Francia y Reino Unido presentaron ya la semana pasada un proyecto de resolución que no llegó a votarse al ser considerado "inaceptable" por Rusia, que planteó su propia propuesta alternativa, que a su vez fue rechazada por las potencias occidentales.

El Consejo de Seguridad discutió sin éxito la cuestión durante horas el pasado jueves, justo antes de que Estados Unidos lanzara decenas de misiles contra una base aérea siria en respuesta al uso de armas químicas en Jan Shijún, del que la Casa Blanca y sus aliados responsabilizan al régimen de Bachar al Asad.

Las dos partes insisten en que quieren una investigación internacional para aclarar lo sucedido, pero han sido por ahora incapaces de ponerse de acuerdo sobre los detalles.

El texto vetado por Rusia, una versión mínimamente revisada del original, daba apoyo a la investigación en curso de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y pedía a todas las partes cooperación con ella y con la misión conjunta de la OPAQ y la ONU que analiza el uso de armas químicas.

En concreto, reclamaba al régimen sirio que diera acceso a los expertos a información como los historiales de vuelo de su aviación, a los nombres de individuos al mando de escuadrones de helicópteros y a las bases aéreas.

Aunque el texto no señalaba a nadie como responsable del ataque químico, Rusia defendió que su aprobación suponía asignar culpas antes de tener una verdadera investigación.

El embajador ruso ante la ONU, Vladimir Safronkov, aseguró que aceptar la resolución equivalía a "dar legitimidad" al bombardeo llevado a cabo por EE.UU. contra la base de Shayrat, desde donde Washington cree que se organizó el uso de armas químicas.

Safronkov insistió en que su país considera la acción estadounidense una "violación de las normas internacionales".

Moscú, además, expresó su disconformidad con la investigación que está desarrollando la OPAQ por hacerse de forma "remota" y dio a entender que no confía en sus resultados.

Según Safronkov, Rusia considera necesario que los expertos internacionales sean seleccionados siguiendo criterios de equilibrio geográfico y ve fundamental que visiten el lugar de los hechos.

El diplomático se mostró además muy duro con la decisión de las potencias occidentales de forzar una votación ayer cuando sabían que Rusia iba a bloquear el texto y sin esperar al resultado final de las conversaciones mantenidas en Moscú entre los responsables de Exteriores ruso y estadounidense.

Para Occidente, mientras, el texto era la "respuesta mínima necesaria" que el Consejo de Seguridad podía dar al uso de armas químicas, según defendió el embajador británico, Matthew Rycroft.

"Si el régimen es inocente, como Rusia asegura, el contenido de esta resolución les habría vindicado", destacó Nikki Haley, la representante de EE.UU.

Haley lamentó que Rusia optara por vetar la resolución y, con ello, "decir no a la rendición de cuentas" y a la cooperación internacional.

"El voto de hoy podría haber sido un punto de inflexión", dijo la diplomática, que volvió a pedir a Moscú que se distancie del Gobierno de Al Asad y se una a la "gran mayoría" de la comunidad internacional.

"A EE.UU. no le gusta ver a Rusia aislada otra vez en el Consejo de Seguridad", dijo Haley, que insistió en que su Gobierno quiere trabajar con el ruso en Siria.

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