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Según Chile obras del Silala se hicieron para evitar su contaminación
Una delegación de Chile entregó a la Corte Internacional de Justicia varias copias de la memoria escrita por el caso de las aguas del Silala. Tras la presentación de la memoria chilena, Bolivia tiene un año, hasta el 3 de julio de 2018, para entregar su contramemoria.

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La Haya/La Paz, (EFE)
martes 4, julio 2017

JornadaNet
APG
Las obras que la empresa chilena de ferrocarriles Bolivian Antofagasta Railway acometió en el Silala a principios del siglo XX fueron para "evitar la contaminación con la vegetación que surge sobre el río", dijo ayer a Efe la agente de Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Ximena Fuentes.

Una delegación de este país entregó ayer al tribunal varias copias de la memoria escrita por el caso de las aguas del Silala, el cual vuelve a enfrentar a Santiago con La Paz en el Alto Tribunal de la ONU.

Bolivia asegura que el Silala está formado por vertientes cuyo caudal fue canalizado en 1908 por la empresa chilena Bolivian Antofagasta Railway, lo que se habría hecho por interés propio debido a que necesitaba agua para sus ferrocarriles.

Esas obras habrían ocasionado que el caudal del Silala se desviara hacia territorio chileno, asegura Bolivia.

Chile, en cambio, lo considera un "río internacional" y su agente en la CIJ comentó que "ninguna de esas obras constituye un desvío artificial" debido a que esos trabajos tenían como objetivo depurar las aguas, que estaban contaminadas.

La memoria chilena entregada ayer está formada por seis volúmenes, uno de los cuales contiene un atlas con "mapas de Chile, Bolivia y de terceros países mostrando nuestra posición".

"Es bonito porque es un recorrido a través del tiempo", explicó la agente. Esos mapas, según contó Fuentes, son "bastante didácticos y claros" y en ellos se ve que el Silala ya cruzaba la frontera de ambos países antes de que tuvieran lugar las obras de la empresa de ferrocarril, aseguró la representante chilena.

"Esas aguas han fluido por ese territorio por muchos años antes que existieran Chile y Bolivia como países independientes", expuso la agente, que añadió que el recorrido del Silala ha sido y es natural desde hace "miles de años".

Los representantes chilenos volvieron a recordar la topografía del terreno, que tiene "una pendiente natural que es irrefutable", por lo que el agua "siempre va a bajar, y eso es lo básico", puntualizó Fuentes.

"El hecho de que haya habido una concesión por parte del Estado de Bolivia a la empresa de ferrocarril no cambia esa situación", agregó.

La memoria entregada tiene dos pilares, explicó la representación chilena, uno con argumentos jurídicos y otro con un enfoque más científico en el que se explica la historia geológica del Silala.

"El desafío era cómo traducir en un lenguaje fácil para los jueces y los abogados un idioma científico que a veces es un poco hermético", dijo la agente chilena.

El siguiente paso en el calendario procesal lo tendrá que dar Bolivia, que tiene justo un año, hasta el 3 de julio de 2018, para presentar su contra memoria escrita.

Después podría ocurrir o que Chile pidiera una nueva ronda de alegatos escritos, lo que alargaría el proceso, o que los jueces propusieran pasar directamente a las vistas orales.

"Con todo, nuestro monitoreo e investigación científica del Silala seguirá produciéndose durante todo ese tiempo", indicó Fuentes, quien explicó que su país va a "seguir reuniendo datos" sobre el fluvial que podrían usar en un futuro.

Por otro lado, la embajadora de Chile en Holanda y coagente ante la CIJ, María Teresa Infante, indicó a Efe que la posibilidad de que expertos fijados por los jueces acudan "in situ" al Silala para estudiar su topografía "es una decisión que la corte tomará en su momento", pero que no ha sido reclamada por Chile.

La importancia de esta disputa se debe a que, a pesar de que el caudal del Silala es bastante pobre en comparación con otros fluviales, transcurre en una zona desértica y extremadamente árida, por lo que un recurso como el agua es fundamental.

La demanda del Silala transcurre de forma paralela a otra presentada por Bolivia en 2013 ante el alto tribunal de la ONU, en la que reclama que Chile le ofrezca una salida al océano Pacífico.

Demanda sobre el Silala es "artificial"

Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó ayer que la demanda de Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre los recursos hídricos de la zona del Silala es "artificial" como los canales que, según el gobernante, construyó el país austral para desviar las aguas de esa zona.

"Chile desvía las aguas del Silala y dice que Bolivia pretende apropiarse. Su demanda es artificial, como los ductos que desvían el agua", escribió Morales en su cuenta de Twitter, @evoespueblo.

El mandatario se expresó de esta forma a propósito de la presentación ayer de la memoria chilena ante la CIJ, en una demanda con la que Chile busca que el alto tribunal declare que el Silala es un río internacional y que tiene derecho a usar sus aguas.

Bolivia asegura que las aguas del Silala, situadas en la región andina de Potosí (suroeste), son manantiales cuyo flujo fue desviado artificialmente hacia territorio chileno hace más de 100 años.

Para rechazar que el Silala es un río, las autoridades bolivianas argumentan que Chile solicitó en 1908 a la entonces Prefectura de Potosí (hoy gobernación) una autorización para usar esas aguas y defienden que se trata de un flujo producto de manantiales.

La Prefectura de Potosí dio una autorización el 23 de septiembre de ese año para que la empresa chilena The Antofagasta and Bolivian Railway Company Limited hiciera un aprovechamiento de esos caudales, pero la empresa dejó de usar esos recursos en 1961.

En 1997, Bolivia anuló la concesión, al considerar que ya se estaba haciendo un aprovechamiento indebido de esas aguas.

El Gobierno de Morales acusa a Chile de "robar" los recursos hídricos porque empresas del norte chileno se lucran con los mismos.

Bolivia y Chile negociaron entre 2009 y 2010 un acuerdo para que esas empresas paguen por usar esas aguas, pero el convenio fue rechazado por las instituciones de Potosí, que reclamaron que se pague también lo que consideraron una deuda histórica, desde 1908.

Morales anunció en marzo de 2016 que iba a demandar a Chile ante la CIJ por lo que considera un uso abusivo de las aguas, pero Santiago se adelantó e interpuso en junio del año pasado una demanda en el mismo tribunal para defender su teoría de que se trata de un curso internacional de aguas que deben ser compartidas.

Tras la presentación de la memoria chilena, Bolivia tiene ahora un año, hasta el 3 de julio de 2018, para entregar su contramemoria.

El Gobierno boliviano ha afirmado que no objetará la competencia del tribunal para tratar el caso y expresó su confianza en la solidez de los argumentos que expondrá para replicar a Chile.

"Bolivia tiene suficientes argumentos históricos, técnicos y jurídicos para responder a la demanda", afirmó a los medios el canciller Fernando Huanacuni.

Por su parte, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, señaló que Bolivia tiene "razones muy fundamentadas" para sostener el debate en el ámbito de la CIJ y "sostenerlo con solvencia".

También sostuvo que al tratarse de aguas que no son renovables, su uso tendría que ir a la actividad humana y "no pueden ser usadas con fines privados y para favorecer la actividad minera", como hace Chile actualmente.

Ambos países también están enfrentados en el alto tribunal de Naciones Unidas por la centenaria reclamación marítima boliviana.

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