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16 de Julio, luz y guía de la libertad

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viernes 16, julio 2010

Uno de los hitos más importantes de la historia americana se recuerda el 16 de julio, por sus repercusiones, connotación continental y los profundos cambios que ha generado. La revolución del 16 de julio de 1809, es la primera que enarboló abiertamente las banderas de la liberación, proclamando que no se toleraría más que los ciudadanos vivan desterrados en el seno mismo de su propia tierra.

La gesta libertaria tuvo como protagonista a un pueblo cansado de ser relegado en sus derechos más elementales, liderado por hombres y mujeres que hicieron suyos los principios que animan las ansas de libertad. A esa gente, la Patria debe honrar su memoria, porque luchó toda su vida, hasta entregarla por una causa.

La revolución del 16 de Julio de 1809 nos recuerda como, desde antes del nacimiento de la República, desde La Paz se luchó por un país libre, independiente y unido, por una Patria Grande continental, y por los principios de libertad. El movimiento del 16 de Julio no solamente pensó en la Patria chica, sino en todo lo que ahora es América y especialmente lo que ahora son Bolivia y Perú, sentimiento que no ha desaparecido y que ha sido demostrado a lo largo de la historia. En esa misión heroica han caído cientos de luchadores anónimos y se ha sacrificado a aquellos que lideraron el movimiento, como Don Pedro Domingo Murillo, el hombre que encendió la chispa que luego inflamaría el corazón libertario de millones de indios, mestizos y criollos. La causa americana ha tenido muchos héroes y heroínas, mártires de la lucha por la independencia que han sufrido los peores martirios por haber osado reclamar la libertad y parar a la colonia. La proclama libertaria del 16 de julio fue el verdadero inicio de la guerra por la Independencia, pese a la saña con la que se reprimió a los cabecillas. Recordemos que todos los que estuvieron involucrados en el levantamiento del 16 de julio, fueron sentenciados a muerte y ejecutados públicamente. Acusados de ser los caudillos del movimiento emancipador sufrieron la pena del garrote o fueron ahorcados, Pedro Domingo Murillo, Juan Bautista Sagárnaga, Juan Antonio Figueroa, Buenaventura Bueno, Apolinar Jaén, Melchor Jiménez, Gregorio García Lanza, Mariano Graneros y Basilio Catacora. Junto e ellos varios otros protomártires fueron fusilados o muertos en las luchas, a otros se les incautó sus bienes, y los que fueron acusados como cómplices fueron vejados, azotados y encarcelados. Se pretendió dar un escarmiento que frene en seco los movimientos libertarios, pero la tea o la luz que encendieron estos mártires no se apagaría, y mas bien alumbraría el camino de la guerra de la independencia, que durante 15 años movió mentes, voluntades, energía y fuerza, hasta lograr que se reconozca el derecho de los pueblos de América a gobernarse por si mismos.

La interpretación histórica de los movimientos libertarios, muchas veces ha generado controversias regionales, primacías y exclusiones. Lo cierto y lo que debiera motivarnos, son los resultados logrados por una conjunción de voluntades que estuvo por encima de los regionalismos, que encandiló a indios, mestizos y criollos con la luz de la libertad. Es cierto que hay muchos caudillos que hasta ahora no han merecido el primordial lugar que les corresponde en la historia, y es justo reivindicar la lucha de aquellos que como Túpac Katari, Bartolina Sisa, Simona Manzaneda y otros que dejaron un legado de lucha, sacrificio y anhelo de libertad.

La revolución de Julio ha legado a la historia no solamente el paradigma de la lucha por los derechos y libertades, sino la demostración y certeza de la capacidad de los seres humanos de unirse sin importar diferencias étnicas ni culturales en pos de un ideal superior.

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