JORNADA
Jueves 20, julio 2017
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Explicación sobre Ley de la Coca

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José Manuel Loza Oblitas
martes 14, marzo 2017

La nueva Ley de la Coca, indudablemente, deberá ser analizada por los organismos internacionales, dentro del marco de los convenios que rigen, en lo que se refiere a la lucha contra las drogas, de los que Bolivia es contratante.

Por cierto que, con esta norma, se cambia totalmente el espíritu de la anterior Ley, la 1008 de lucha contra el narcotráfico, ya que en la primera solamente se delimitan áreas legales para la producción de la hoja de coca, mientras que en la segunda se encontraba ese rubro, además de las penalidades por la actividad ilícita, lo que se está subsanando con una Ley específica en la Asamblea Legislativa.

En las últimas horas autoridades del régimen se han trasladado a Viena, Austria, para exponer y socializar esta nueva norma ante la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas. No se trata de una defensa, ya que aún no ha sido cuestionada o atacada.

Debemos razonar que, seguramente, se explica los alcances y los objetivos de la Ley y si ésta no está en contradicción con el espíritu de lucha contra el narcotráfico.

Recordemos que ya la Comunidad Económica Europea planteó que debía reformular su cooperación con Bolivia en este campo, ante la nueva realidad, que también fue conocida por sus representantes en reunión con los responsables del poder Ejecutivo boliviano.

Seguramente que ambos organismos no se pronunciarán de inmediato, ya que deben efectuar los estudios respectivos y un minucioso análisis, que requiere tiempo. La realidad es otra y la cooperación europea, por ejemplo, estaba destinada a proyectos de desarrollo dentro del proceso de erradicación de la coca en el Chapare, zona que era de transición y que ahora prácticamente es legal.

Se habla de producción, de consumo tradicional, de industrialización e, incluso, de exportación. No se ha considerado, seguramente, que para Bolivia, específicamente, se ha reconocido el uso tradicional o el pijcheo, que no es penalizado para nuestro país.

No sucede lo mismo en los otros, por más que sean vecinos, en los que se penaliza a la coca como estupefaciente y menos se permitiría su comercialización libre, salvo que se logre ante las Naciones Unidas su despenalización.

Una tarea dura para el régimen, por cierto. Deberemos esperar los pronunciamientos de los organismos internacionales de control y fiscalización de la droga, además de los países que cooperan en este campo, para conocer cuál será el futuro de la coca, no en nuestro territorio, que ya lo conocemos, sino en las naciones del mundo y dentro de los convenios internacionales.

Opinión
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