JORNADA
Martes 25, abril 2017
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Crucial lance en la ruta hacia el mar

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lunes 20, marzo 2017

Mañana se cumplirá una circunstancia de profundo significado en el proceso iniciado por nuestro país para que Chile se avenga a negociar una salida soberana al mar para Bolivia. Varios elementos coincidentes hacen que este martes repercuta con fuerza el tema en la conciencia continental en general y en particular entre los bolivianos, porque conlleva la responsabilidad histórica de develar la verdad, que durante más de cien años ha sido manoseada por los gobernantes chilenos. Efectivamente, este martes 21 de marzo, el agente negociador boliviano Eduardo Rodríguez Veltzé, entregará la réplica a la respuesta chilena sobre la demanda marítima que se tramita en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya.

Al interponerse la demanda boliviana, como procedimiento se ha acordado la presentación de dos exposiciones de argumentos en forma escrita, una respuesta, una réplica (que es justamente la que se va a entregar mañana), y la dúplica, que va a ser el último escrito que puede presentar Chile hasta el 21 de septiembre. Posteriormente se desarrollará el debate oral mediante audiencias ante el pleno de la CIJ. Cumplida esta etapa, se esperará la sentencia que se pronunciaría el próximo año, en el mejor de los casos.

De acuerdo a las explicaciones oficiales los argumentos bolivianos son contundentes, y así debería ser puesto que la razón está de nuestra parte.

Todos los bolivianos laten coincidentemente sobre la necesidad de que Bolivia retorne a las costas del Pacífico con soberanía. No se trata de una simple aspiración, sino de un derecho ya que nuestro país nació a la vida republicana con una extensa costa que fue arrebatada tras una ocupación violenta por parte de tropas chilenas. Precisamente esta semana se recuerda el desgraciado episodio que dio inicio a la guerra del Pacífico y el sacrificio de don Eduardo Abaroa. El 21 de marzo de 1879 se acentuó el ataque chileno y el desembarco de tropas que tomaron Cobija y Tocopilla. En Calama se organizó la defensa civil de los bolivianos, al mando de Ladislao Cabrera y del prefecto de Antofagasta Severino Zapata, junto a un centenar de hombres entre los que se destacó Eduardo Abaroa, que en el puente del Topater ofreció batalla a los invasores, hasta ser muerto el 23 de marzo.

Bolivia no pide nada que fuese originalmente de Chile. Tampoco quiere reivindicar la totalidad de los territorios cautivos. Solamente demanda, por la vía del derecho, una negociación leal que permita definir una salida soberana al mar.

Ese es el camino que desde hace más de un siglo sigue Bolivia con el pleno respaldo de la comunidad internacional. Es la vía del diálogo y la negociación. Pero cansado de recibir portazos, el país apeló a la justicia internacional demandando una negociación seria, sincera, de buena fe. En esta cruzada nacional estamos empeñados todos los bolivianos, pero es imprescindible que la causa marítima se mantenga al margen de las corrientes políticas partidarias. Politizar el tema sería el más grave error que terminaría por dividir a los bolivianos, frustrar un ideal que en este momento es el único factor coincidente, común denominador y objetivo que aúna a toda la comunidad nacional.

Mañana se cumplirá una circunstancia de profundo significado en el proceso iniciado por nuestro país para que Chile se avenga a negociar una salida soberana al mar para Bolivia. Varios elementos coincidentes hacen que este martes repercuta con fuerza el tema en la conciencia continental en general y en particular entre los bolivianos, porque conlleva la responsabilidad histórica de develar la verdad, que durante más de cien años ha sido manoseada por los gobernantes chilenos. Efectivamente, este martes 21 de marzo, el agente negociador boliviano Eduardo Rodríguez Veltzé, entregará la réplica a la respuesta chilena sobre la demanda marítima que se tramita en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya.

Al interponerse la demanda boliviana, como procedimiento se ha acordado la presentación de dos exposiciones de argumentos en forma escrita, una respuesta, una réplica (que es justamente la que se va a entregar mañana), y la dúplica, que va a ser el último escrito que puede presentar Chile hasta el 21 de septiembre. Posteriormente se desarrollará el debate oral mediante audiencias ante el pleno de la CIJ. Cumplida esta etapa, se esperará la sentencia que se pronunciaría el próximo año, en el mejor de los casos.

De acuerdo a las explicaciones oficiales los argumentos bolivianos son contundentes, y así debería ser puesto que la razón está de nuestra parte.

Todos los bolivianos laten coincidentemente sobre la necesidad de que Bolivia retorne a las costas del Pacífico con soberanía. No se trata de una simple aspiración, sino de un derecho ya que nuestro país nació a la vida republicana con una extensa costa que fue arrebatada tras una ocupación violenta por parte de tropas chilenas. Precisamente esta semana se recuerda el desgraciado episodio que dio inicio a la guerra del Pacífico y el sacrificio de don Eduardo Abaroa. El 21 de marzo de 1879 se acentuó el ataque chileno y el desembarco de tropas que tomaron Cobija y Tocopilla. En Calama se organizó la defensa civil de los bolivianos, al mando de Ladislao Cabrera y del prefecto de Antofagasta Severino Zapata, junto a un centenar de hombres entre los que se destacó Eduardo Abaroa, que en el puente del Topater ofreció batalla a los invasores, hasta ser muerto el 23 de marzo.

Bolivia no pide nada que fuese originalmente de Chile. Tampoco quiere reivindicar la totalidad de los territorios cautivos. Solamente demanda, por la vía del derecho, una negociación leal que permita definir una salida soberana al mar.

Ese es el camino que desde hace más de un siglo sigue Bolivia con el pleno respaldo de la comunidad internacional. Es la vía del diálogo y la negociación. Pero cansado de recibir portazos, el país apeló a la justicia internacional demandando una negociación seria, sincera, de buena fe. En esta cruzada nacional estamos empeñados todos los bolivianos, pero es imprescindible que la causa marítima se mantenga al margen de las corrientes políticas partidarias. Politizar el tema sería el más grave error que terminaría por dividir a los bolivianos, frustrar un ideal que en este momento es el único factor coincidente, común denominador y objetivo que aúna a toda la comunidad nacional.

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