JORNADA
Martes 22, agosto 2017
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Lamentable situación de un magistrado

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José Manuel Loza Oblitas
miércoles 12, abril 2017

La caridad es una de las virtudes que deberíamos practicar todos los seres humanos, ese amor al prójimo que, especialmente, debe expresarse en momentos en los que éste atraviesa necesidades, enfermedades o la falta de techo y alimentación para sobrevivir.

Estos días de la Semana Santa son, precisamente, el tiempo en el que deberíamos reflexionar sobre nuestras acciones y sobre la situación de nuestros congéneres, buscando la justicia y la caridad para quienes padecen la injusticia y la insensibilidad.

Este es el caso del magistrado Gualberto Cusi, suspendido de su cargo con una resolución preliminar y sin emitir una sentencia al respecto. Los jueces fueron suspendidos de sus cargos en julio pasado al ser acusados por el supuesto incumplimiento de deberes, resoluciones contrarias a la ley y otros delitos por dejar sin efecto la aplicación de la Ley del Notariado.

Esto, según el Ejecutivo, creó un precedente que podía afectar la seguridad jurídica y económica del país, lo cual ha sido rechazado por los magistrados acusados.

Hoy el Senado actúa como Juez en el proceso que se le sigue por medio de un juicio de responsabilidades, en el mismo que fue declarado rebelde al no acudir a una de las sesiones.

Un hombre con una grave enfermedad, ha sido privado de sus ingresos económicos, del seguro médico que precisa para atender su delicada salud. Soporta pobreza y, también, la indiferencia y el alejamiento de muchos ciudadanos, que piensan que su enfermedad es contagiosa.

Pensamos que, si bien haya podido cometer algún error, el mismo proviene de su acentuada creencia del cumplimiento de sus deberes. Aunque, en este espacio, no queremos ingresar a un análisis de este proceso y menos referirnos a su posible inocencia o culpabilidad, lo que debe ser demostrado por sus abogados defensores.

Nos vamos al aspecto humano, a esa caridad que señalamos, para no continuar con esa tarea que no sólo está dirigida a condenarlo y privarle de sus derechos civiles, sino también a afectarle en su situación anímica, agravada con la escasez de fondos económicos.

Ojala que los senadores tengan un momento de claridad, de razón y de inteligencia, para que procedan con humanidad con un ser que seguramente se encuentra necesitado de tolerancia y de caridad.

Opinión
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