JORNADA
Miércoles 23, agosto 2017
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Esperanza y calidad de vida

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José Manuel Loza Oblitas
martes 8, agosto 2017

"La esperanza de vida aumentó entre 2005 y 2016. Se tiene ocho años más de esperanza de vida, que es una medida resumen de calidad de vida de la población". "Hasta el 2005 la esperanza de vida de los bolivianos era de 64 ahora es de 72 años. En el caso de los hombres, la edad límite era 62 y ahora ascendió a 69 años, mientras que en el caso de las mujeres la esperanza de vida era de 66 años y en la actualidad es de 75 años de edad".

La anterior información proviene del mensaje ofrecido por el Presidente del Estado, en oportunidad en la que nuestra Patria cumplía 192 años de independencia, desde ese memorable 6 de agosto de 1825, cuando las cinco provincias del Alto Perú decidieron convertirse en República, firmando el Acta de la Independencia en la Casa de la Libertad, en la actual capital Sucre.

Por supuesto que es una noticia alentadora, considerando que la esperanza de vida en los primeros años de la República llegaba a aproximadamente los 50 años. Sin duda alguna, este fenómeno es producto de la alimentación y otros factores de salud, mentales y de evolución que contribuyen a que la vejez sea más tardía.

También debemos alentar que exista mejor calidad de vida, que se traduce en una buena alimentación, en excelente atención a la salud, de abrigo y protección a la ciudadanía, de ingresos dignos y sustentables y de una aceptable renta de jubilación para los últimos años de vida.

Lamentablemente no existen esas condiciones en nuestro país. Los servicios de salud son precarios, con centros de atención médica abarrotados y hacinados, en los que las personas de la tercera edad corren el riesgo de acortar su vida por bronconeumonías, al tener que hacer largas colas desde las 4 de la mañana para acceder a una ficha de atención médica.

Poco o nada se ha hecho por construir nuevos centros hospitalarios en las capitales de departamento, como sucede en La Paz. Los más grandes, los hospitales de Clínicas y el Obrero, ya no tienen la capacidad de abastecerse para atender la demanda cada vez más grandes de pacientes, no sólo de la tercera edad sino de todas las edades.

Falta equipamiento, personal médico, enfermeras y administrativos. No se puede comprar un solo acelerador lineal para el hospital oncológico, cuando millones de bolivianos se destinan a otros fines y no a la salud.

Es ideal que la esperanza de vida también camine del brazo con la calidad de vida, en una Nación en la que el 70 por ciento de la población vive de la marginalidad y no de un trabajo digno y rentable. En un país en el que las personas de la tercera edad aún tienen que trabajar en actividades que no son precisamente adecuadas para su edad, ya que una renta de 300 bolivianos al mes, diez bolivianos al día, es insuficiente para su alimentación, abrigo y para lograr un techo adecuado.

Opinión
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