JORNADA
Martes 21, noviembre 2017
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Soberanía alimenticia real

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Guido Pizarroso Durán
lunes 11, septiembre 2017

Bolivia, salvo algunas excepciones dadas por arrebatos políticos y sociales, casi siempre ha podido producir lo necesario para la alimentación de la población. El único rubro que siempre ha sido deficitario ha sido el trigo. Pero en la última década se ha dado un contrasentido porque ha aumentado considerablemente la extensión de cultivos diversos, pero la producción no ha tenido el mismo ritmo, lo que demuestra que hay una brecha que no se ha podido salvar en cuestión de productividad. Bolivia necesita ser autosuficiente en la producción de alimentos, no solamente por cumplir con las necesidades de la población, sino porque necesita exportar excedentes.

A comienzo de año, el gobierno había anunciado que se adoptarían medidas para impulsar la producción. El objetivo era alcanzar 17,5 millones de toneladas métricas de alimentos este año, con un incremento del 12 por ciento en relación al 2016. El ministro de Desarrollo Rural y Tierras, César Cocarico fue el que anunció esa meta señalando, además,

que la superficie cultivable en el 2017 llegaría a las 3,5 millones de hectáreas (ha).

Paralelamente, la Cámara Agropecuaria del Oriente proyectó una superficie a sembrar de 1,4 millones de hectáreas en la campaña de verano 2016-2017, una subida del seis por ciento respecto al período 2015-2016, que alcanzó los 1,3 millones de ha. Cuando faltan menos de cuatro meses para que acabe el año, los mercados siguen abarrotados de productos extranjeros llegados de Perú, Chile y Argentina, lo que demuestra que el crecimiento vegetativo se satisface con más importaciones.

Bolivia es cada vez menos soberana en términos alimentarios, porque no produce lo suficiente para cubrir la demanda interna con productos propios que hacen a la canasta básica. Según análisis del investigador José Gabriel Espinoza de la Fundación Alternativas "los incrementos en la producción están explicados por una mayor extensión de los cultivos, antes que, por una mejora en la productividad, que es baja en comparación a las observadas en los países vecinos".

El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) confirmó algo que ya se temía y era preocupación de los productores agropecuarios como de la ciudadanía. Se ha producido una dramática caída en la producción de alimentos en el país. La situación se debe sobre todo a la presencia de las sequías de los últimos años y a una serie de medidas restrictivas que perjudican la producción, desalientan las inversiones y desmotivan a la iniciativa privada. Pero hay otros factores que también conspiran contra las buenas intenciones de aumentar la producción. Como consecuencia de esas circunstancias, muchos de los objetivos nacionales están distorsionados por la realidad o se convierten en simples enunciados, como la seguridad alimentaria, que está en riesgo por efecto de factores negativos como los conflictos sociales, la tensión política y el contrabando.

La seguridad alimentaria tiene que ser el objetivo central de las políticas económicas del país, en cumplimiento de la Constitución Política del Estado, que en el Art. 318 dispone que el "Estado priorizará la promoción del desarrollo productivo rural, como fundamento de las políticas de desarrollo del país". Asimismo, en el Art. 405, determina que el desarrollo rural integral sustentable es parte fundamental de las políticas económicas del Estado dando énfasis "en la seguridad y soberanía alimentaria"... "a través del incremento sostenido de la productividad agrícola, pecuaria, manufacturera, agroindustrial y turística".

Opinión
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