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Viernes 20, octubre 2017
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Seguridad aeronáutica

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Guido Pizarroso Durán
jueves 5, octubre 2017

La seguridad en los aviones es una de las principales preocupaciones de las empresas de aeronavegación, de las oficinas internacionales de aeronáutica y de los operadores de los aeropuertos, además de otros organismos. Es una de las actividades que está sometida a los más rigurosos controles, ya que de por medio está la vida de miles de pasajeros a diariamente surcan los cielos en naves cada vez más modernas. Por ello se asegura que la aviación es el medio de transporte más seguro, porque se supone que se cumplen todos los protocolos de seguridad y se adoptan las previsiones contenidas en serie de normas de cumplimiento obligatorio.

En la actualidad, todas las aeronaves son sometidas a complejas y rigurosas pruebas hasta el extremo que existe un doble control, antes de cada vuelo, para verificar todos los sistemas de aeronavegación, despegue, aterrizaje, combustible, y los mecanismos de toda nave. Pese a ello, a veces ocurren incidentes que solamente pueden ser explicados por negligencia, como en el caso del vuelo en el que perecieron la mayoría de los jugadores del equipo de futbol brasileño Chapecoense.

Sin embargo, esa experiencia tan terrible, parece que no ha servido a nuestro país para que las medidas de seguridad sean tomadas en cuenta con el mayor rigor. Un informe preocupante fue difundido por medios de comunicación en relación a algunos sucesos anormales que sufrió la empresa Boliviana de Aviación (BoA). Resulta que la Dirección de Aeronáutica Civil (DGAC) justificó una serie de incidentes registrados, durante el primer semestre de este año, en vuelos operados por la empresa de aeronavegación estatal, pese a que, según el informe, dos de los hechos fueron considerados graves. Según la explicación difundida, las fallas fueron justificadas porque BoA tiene el 70 por ciento del mercado aeronáutico y "obviamente va a ser donde mayor cantidad de elementos sucesos" (ocurran).

Según el registro de la DGAC, en el primer semestre de este año, BoA reportó cinco incidentes, entre ellos, aterrizajes de emergencia, fallas en el sistema de tren de aterrizaje, derrame de combustible, rotura de parabrisas, y otros incidentes menores. Probablemente toda la situación esté bajo control, pero situaciones de esta naturaleza necesariamente deben preocupar, y la mejor garantía es el cumplimiento riguroso de las normas acordadas a nivel internacional mediante la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que es un organismo especializado de la ONU, creado por los Estados en 1944 para ejercer la administración y velar por la aplicación del Convenio sobre Aviación Civil Internacional. La OACI trabaja junto a los 191 Estados miembros del Convenio y a grupos de la industria para alcanzar un consenso sobre las Normas y métodos recomendados (SARPs) para la aviación civil internacional y sobre políticas que hagan posible que el sector de la aviación civil sea operacionalmente seguro, eficiente, protegido, económicamente sostenible y ambientalmente responsable. Los Estados miembros de la OACI deben aplicar estas políticas para garantizar que sus operaciones y normas de aviación civil nacionales se ajusten a las normas mundiales, permitiendo a su vez la operación segura y confiable.

Pese a un amplio contenido de medidas incluido en los protocolos de seguridad, la realidad es que cada travesía requiere la más cuidadosa preparación tanto del avión como de una serie de factores que intervienen en la aeronavegación, que deben respetarse para garantizar plena certidumbre. Las autoridades de BoA y de Aeronavegación nacional, debieran dar explicaciones sobre lo que está ocurriendo en el país.

Opinión
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