JORNADA
Lunes 23, octubre 2017
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Conflictos irresueltos

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Guido Pizarroso Durán
viernes 6, octubre 2017

¿Se logró solucionar el conflicto de Achacachi al despejar los bloqueos? Probablemente se trata de otro de los muchos problemas pendientes de solución que el gobierno deja en el camino, como muestras de una carrera de obstáculos en la que deliberadamente se dejan barreras, trabas y estorbos que limitan las posibilidades de llegar a la meta. La actual administración se ha caracterizado por dejar soluciones a medias en una serie de circunstancias, algunas que ya tienen bases históricas, como la situación del TIPNIS, otras que se reactivan cíclicamente como los desacuerdos con la Central Obrera Boliviana, el magisterio, o las regiones.

De esas actitudes indecisas se alimentan conflictos de diversa gama, que quedaron pendientes y muchas veces con los resabios de heridas infligidas que casi siempre reclaman venganza. Los ciudadanos de Potosí, antes bastión de un apoyo decidido para el gobierno del MAS, fue el primero en alejarse y mostrar su decepción frente a lo que podría considerarse el mal trato que recibieron sus dirigentes y las burlas por sus reclamos. Lo mismo pasó con las ciudades de El Alto y Cochabamba, que las primeras veces que el gobierno reclamó su apoyo en las urnas, recibió un respaldo absoluto. Hoy la situación es diferente, en esas ciudades perdió el gobierno en las últimas consultas populares.

El escenario político actual muestra que el gobierno tiene muchos frentes de preocupación a los que ha ido alimentando postergando soluciones, ofendiendo, negando y subestimando. Ejemplos concretos son lo que ocurren todos los días en la sede de gobierno, que se ve convulsionada por movilizaciones masivas de diversos sectores que se unieron para reclamar por un amplio espectro de temas, entre los que son recurrentes los temas de la salud de la población; el respeto al derecho a la protesta, en contra del aumento de la tarifa de electricidad, por la libertad de detenidos en movilizaciones, además de una enorme cantidad de conflictos de fácil solución que se los posterga y deja crecer. Muchas movilizaciones unen fuerzas, y presentan un coctel de demandas como ocurrió semanas atrás con las marchas convocadas por la COD paceña, que se unió con gremiales, el magisterio, Colegio Médico, profesionales en salud, la Federación de Juntas Vecinales de La Paz y El Alto, y otras organizaciones que expresaron su protesta por otros temas pendientes de solución, entre ellos el conflicto de Achacachi, que seguramente rebrotará en cualquier momento.

Efectivamente, el Ministerio Público aprehendió a dos dirigentes cívicos de Achacachi, acusados de secuestrar a uno de los dirigentes de los "Ponchos Rojos", Modesto Clares. Ambos dirigentes fueron trasladados a las oficinas del Ministerio Público para prestar su declaración. De acuerdo con la orden de aprehensión, Larrazábal es investigado por los delitos de secuestro, privación de libertad y coacción a denuncia de Wendy Clares, hija del dirigente. Sin embargo, al día siguiente y a través de diferentes medios de comunicación, Clares aclaró que no fue secuestrado y que se encontraba en el bloqueo de los pobladores de Achacachi por voluntad propia, abogando en ese momento por una solución al conflicto que pedía la renuncia del alcalde Édgar Ramos (MAS), acusado por presuntos actos de corrupción, tema que detonó el conflicto de Achacachi, y que sigue pendiente de solución, en una actitud incomprensible en la que el gobierno brinda protección y apoyo a un dirigente cuestionado y que el pueblo achacacheño repudia.

Opinión
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