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Viernes 15, diciembre 2017
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En los 35 años de democracia

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lunes 9, octubre 2017

Han pasado 35 años desde que Bolivia retornó a la democracia, el 10 de octubre de 1982, después de un trágico período de gobiernos militares, de regímenes que impusieron la fuerza de las armas para controlar el poder, en un tiempo en el que la denominada "guerra fría" era el centro de la batalla mundial, en confrontación de dos potencias que no solamente contaban con el poder nuclear sino que, también, exportaban y querían imponer sus ideologías: la democracia y el comunismo.

Se impuso el voto, la papeleta única, multicolor y multisigno; las alianzas para la denominada "gobernabilidad", es decir la repartija de los poderes y de los estamentos estatales entre las facciones políticas.

Tiempo en el que prevaleció la nueva política económica, ante la quiebra de las empresas estatales; la relocalización de miles de mineros; el reforzamiento de los cultivos de coca con esa mano de obra desocupada; el incremento del narcotráfico, de la corrupción y, también de la valentía del pueblo que resguardaba la soberanía nacional y la propiedad de sus recursos naturales; un gobierno democrático derrocado, que se equivocó al querer imponer su voluntad para la exportación de gas natural y olvidarse de nuestro retorno al mar.

Hasta que llegamos a la actual situación política. La insurgencia del indigenismo, el reconocimiento a las culturas del país, la pluralidad, también la hegemonía parlamentaria, ante la cuasi muerte de los partidos políticos tradicionales, que tuvieron que pagar su falta de visión en el futuro nacional.

Pero no terminó la corrupción ni el narcotráfico y, más, bien, se incrementó las áreas de cultivo de la materia prima de la cocaína. Retornó el estatismo de las empresas privadas; la lucha contra el imperialismo norteamericano con la expulsión de su embajador y de sus organismos.

Hoy ese régimen se ha planteado en la necesidad de ejecutar y proyectar su programa de cambio, más allá de tres períodos constitucionales con los mismos mandatarios y se encuentra en la fase de que éstos tengan la vía libre para continuar al mando de la Nación en forma indefinida.

Años de lucha por la democracia, con la obtención y el ejercicio pleno de las libertades, se torna en un camino hacia una posible autocracia, si atendemos a las reflexiones que se hicieron en la Asamblea Constituyente de 1826, cuando se afirmaba: "una persona que llega al cénit de su poder no puede subir más, y al no poder subir más de expande y al expandirse se convierte en tirano".

Aún estamos a tiempo de evitar un paso de esa naturaleza, que sería mortal para la democracia. Es necesario que la democracia y la Constitución sean referentes de la evolución de la política y de nuestra sociedad, en pos de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Ese sería el mejor homenaje a los 35 años de democracia en nuestra Patria.

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