JORNADA
Viernes 15, diciembre 2017
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Vivir en democracia

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martes 10, octubre 2017

El significado más explícito de un sistema democrático es el respeto a las libertades, a los derechos y a las garantías de todos los ciudadanos, en un escenario ideal en el que todos son iguales ante la ley, y un espacio en que los derechos terminan donde comienzan los de los demás. Hoy se recuerdan 35 años desde aquel 10 de octubre de 1982, cuando los militares devolvieron el mando de la nación a los civiles, después de que el país y el pueblo sufrieran las consecuencias de un aislamiento del régimen de Luis García Meza y Luis Arce Gómez, por sus vínculos con el narcotráfico. La justicia tardó pero finalmente encarceló a los principales responsables de ese régimen de oprobio.

Efectivamente, los militares con el poder de facto no solamente se enlodaron con el narcotráfico y la corrupción, sino que vulneraron los derechos humanos, transgredieron el ordenamiento legal, fracturaron la institucionalidad, ocasionaron centenares de muertes, desapariciones, encarcelamientos y exilio de ciudadanos.

Pero, felizmente, en las Fuerzas Armadas hay militares de honor que, asqueados por lo que ocurría, frenaron los excesos, reemplazaron al régimen y encomendaron el mando provisional de la República al Gral. Guido Vildoso Calderón, quien a su vez entregó el poder al Dr. Hernán Siles Zuazo, que resultó electo de las últimas elecciones, y encumbrado como Presidente de la República por el Congreso.

El país desde ese momento ha protegido el proceso democrático con altibajos, errores y aciertos; hubo asonadas, excesos, tropiezos y también soluciones con la participación activa de la comunidad en la que los ciudadanos, los políticos y las instituciones han salido adelante, en la constricción democrática basada en el respeto a Constitución Política del Estado, las normas legales y la búsqueda de soluciones para los desencuentros.

No han faltado la violencia, el abuso del poder y la fuerza, así como las salidas concertadas. Las ambiciones personales y los intereses sectarios han puesto en difícil trance al país en varias oportunidades, pero el pueblo ha sabido salir adelante.

En nuestro país, la mayoría del pueblo ha comprendido a la democracia como una doctrina política y una forma de vida en sociedad, en la que su principal función es el respeto por los derechos humanos, la protección de las libertades civiles y de los derechos individuales, y la igualdad de oportunidades en la participación en la vida política, económica y cultural de la sociedad.

La vocación democrática de la ciudadanía, el anhelo de vivir en libertad, paz, y armonía, edificando el bienestar y el futuro han podido más que los vaivenes y torcidas intenciones que han intentado desviar el camino democrático.

Durante todo este tiempo, el pueblo ha comprendido y se ha comprometido con la democracia, hecho que ha sido evidenciado tanto por estudios de organismos internacionales como por la creciente participación popular.

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