JORNADA
Lunes 23, octubre 2017
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Homenaje al guerrillero

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José Manuel Loza Oblitas
martes 10, octubre 2017

Ayer el Gobierno rindió homenaje al guerrillero Ernesto Che Guevara en Vallegrande, resaltando su personalidad, al recordar los 50 años que fue ejecutado por el ejército boliviano, después que éste derrotó a los guerrilleros, pero también tuvo que sufrir bajas que llegaron a 49 soldados nacionales.

Antes de esos actos fueron los combatientes militares de ese tiempo, los que recordaron en Santa Cruz su acción que evitó que Bolivia se convirtiera en la nueva Cuba, como era deseo de los comandados por el Che y por la izquierda radical de entonces.

No podemos prohibir a nadie que piense, ensalce o quiera seguir los pasos de esa acción. Pero no existen dictaduras a quienes derrocar ni imperios a los que tengamos que desterrar de nuestras patrias.

Sin duda alguna que los combatientes no llegaron con rosas o con misales a predicar a los bolivianos, sino que arribaron con armas, decididos a derrocar al gobierno entonces constitucional e implantar en esta tierra otra Sierra Maestra desde la que se pudiera irradiar el comunismo a nuestro continente.

Por cierto que lo hubiese logrado, considerando que en ese momento la confrontación mundial entre las potencias mundiales, las que estaban dirigidas a implantar sus ideologías en esta parte del mundo, aún a costa del enfrentamiento de los propios nacionales, que hace 50 años se alinearon a ambos frentes y también tomaron las armas para imponerse.

Hoy estamos en el siglo XXI. Las democracias se profundizan, Ya no existen dictaduras a las que hay que combatir con las armas. Existen partidos y movimientos a los que hay que derrotar en las urnas. El pensamiento y la acción de la democracia reside en libertad, igualdad y fraternidad.

Aún no se han logrado esos objetivos que se iniciaron hace trescientos años, pero que el camino continúa pese a las piedras, las vallas y los errores de las mismas democracias o, mejor, de los políticos que ven al sistema como un camino para conquistar el botín y no se ponen al servicio de los pueblos.

Cada uno con su óptica, con su mirada, con sus ilusiones y con sus metas. También recordamos a Espartaco, uno de los primeros esclavos que combatió al imperio romano y tuvo que sufrir la crucifixión al borde del camino que ingresa a Roma. Junto con quienes buscaron la libertad.

Lo cierto es que Bolivia en este tiempo no es Cuba, como quiso el Che y como algunos verían con agrado. No es Cuba porque todavía no existe una tiranía secante y hegemónica, no existen fusilamientos, pobreza y falta de libertad. No hay una familia que haya mandado el país desde hace más de 50 años, aunque muchos pretenden esa meta.

La democracia no es Cuba. El ejemplo es claro. Existen medios de comunicación que llegan a las mismas profundidades de la isla del Caribe, mostrando una triste realidad de un pueblo subyugado.

Opinión
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