JORNADA
Jueves 23, noviembre 2017
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Preocupa el futuro de Bolivia

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José Manuel Loza Oblitas
lunes 6, noviembre 2017

Incertidumbre, asombro e intranquilidad, son los sentimientos que invaden al ciudadano en este penúltimo mes del año, con noticias que a diario ocupan la atención de los medios de comunicación, en un país que, al parecer, se encuentra en un camino que no es precisamente de paz y tranquilidad.

La incertidumbre se desata con la decisión firme del oficialismo de lograr que su líder ingrese a una cuarta reelección en los comicios del 2019, sea cual fuese el camino, aunque, en este momento se encuentra en consideración de Tribunal Constitucional su recurso de inconstitucionalidad de cinco artículos de la Ley Electoral y la inhabilitación de cuatro de la propia Carta Magna.

Este paso, como no podía ser de otra manera, ha ocasionado una lluvia de críticas no solamente nacionales sino internacionales, lo que no quita el sueño a quienes se encuentran en el poder y alientan, incluso, a preparar una campaña electoral antes que se conozca el fallo judicial.

El asombro radica en las casi diarias informaciones sobre corrupción y vinculaciones con el narcotráfico, como es el caso del Banco de la Unión, con un desfalco millonario, la fuga de dinero del Ministerio de Defensa, el uso indiscriminado de insumos de laboratorio en el Hospital Obrero, en beneficio de la actividad privada, etc., que se suman a los casos del Fondo Indígena, de EMAPA y otros.

La intranquilidad es por la falta de un camino cierto para el futuro de Bolivia. La democracia y el mandato del pueblo son "puenteados" hacia la consecución de un Presidente vitalicio, olvidándose la decisión del 21 de febrero del pasado año que en referéndum el pueblo dijo no a otra reelección.

Las elecciones judiciales se encuentran en puerta. La oposición se inclina por el voto nulo, que puede ser mayoritario a los anteriores comicios para este poder. Pero igual con solamente los votos válidos los magistrados serán elegidos después de una intensa campaña electoral propiciada por el Tribunal Supremo Electoral.

Se prevé un incremento de la intolerancia en beneficio del proyecto de cambio, que precisa limpiar el camino de abrojos y piedras e imponer el adoctrinamiento y la orientación antimperialista de la ciudadanía, como si estuviésemos en los principios de la revolución cubana.

Preocupa la reacción popular, en un mundo occidental en el que la democracia es el referente, como sucede con los países vecinos, los que, estamos seguros, no verán con ojos de complacencia que en el corazón de América se implante un sistema que puede irradiar la revolución y el conflicto extremista, que no pudo lograr el Che Guevara, cuando tuvo que rendir armas y dejar la vida en suelo boliviano.

Opinión
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