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Jueves 24, mayo 2018
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Ley y Leyes, en Cochabamba

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Dr. DAEN Waldo R. Torres Armas
miércoles 2, mayo 2018

No es buena noticia para la dignidad de los cochabambinos que su Alcalde, representante de su orgullo e identidad, sea el causante de una frustración colectiva. Toda corrupción socava la democracia. Donde no caben distingos es en la exigencia de procesarlas. No hay personas imprescindibles, sino que por delante está el municipio, que merece un alcalde que gobierne honesta, lealmente, ante el ciudadano que le eligió. Es la condición innegociable con los ciudadanos para el próximo ciclo electoral.

Quienes lo apoyan ciegamente ¿Han leído los razonamientos con los cuales el juez documenta sus imputaciones? ¿Están seguros de que no hay que juzgar a alguien que se ha saltado sistemáticamente y a sabiendas la Ley? ¿Quieren decir que, por el hecho de haber sido elegido tiene derecho a cometer todo tipo de desafueros?

Nadie está por encima de la Ley. Castigar al corrupto y sus métodos, es saludable y favorece al bien común. Si se viola la Ley se debe afrontar las consecuencias. Al tratar de convertir un delito penal en la apariencia de un victimismo político, ofende a la inteligencia pública y desprecia a quienes lo eligieron. Es una traición a la moral pública. Leyes se ha convertido en un político preso y no en un preso político como se publicita.

Haya o no intereses políticos inmersos, se trata de delitos penales, no de golpe de Estado, confabulación opositora o de subvertir el mandato constitucional, se trata de hacerlo cumplir. En una democracia, Ley y democracia se identifican, puesto que la Ley es la expresión de la voluntad popular y los políticos pueden cambiar las leyes, pero no violarlas. Los contratos corruptos, sin licitaciones, los sobornos y las comisiones, a nivel nacional, no solo destruyen la confianza pública sino también la competencia empresarial.

Tampoco es lógico ni justo que en la democracia no se exija las mismas responsabilidades y las mismas pautas de comportamiento a todos. La inflexibilidad y dureza con unos no es igualitario con la permisividad con otros, ya que los hace impunes de facto. La reacción habitual de los partidos ante sus propios casos de corrupción son la de imputar mala fe a los que les acusan y usar a subordinados jueces y fiscales para proteger a los suyos. La exigencia es que la inmediatez y diligencia mostrada en el caso del Dr. Leyes, se aplique con todos.

Entre los chinos existe un adagio, "primero los negocios con todos y después los negocios con los nuestros".

Para el caso de las mochilas chinas, está bien que se imponga la Ley, el código penal y su procedimiento, pero también debería hacérselo para el caso de las barcazas "chinas" que se hicieron humo, de la Camce, en la que Gabriela Zapata resulta ser una especie de chivo expiatorio, del satélite "chino" que se dice es "ciego", si hablamos de cuentos y cuentas chinos, será largo enumerar los negociados que falta que los administradores de justicia investiguen, se pongan las pilas, no chinas, para en forma ágil, oportuna, objetiva, con el debido proceso, se ponga en detención a quienes son los responsables de atentar contra el bien común del colectivo social.

No existe la posibilidad de ejercer un "gobierno efectivo" haciendo obras, pero a su vez robando al pueblo. En el caso del Dr. Leyes de Cochabamba, no se puede ser alcalde si se es presidiario. Leyes, detenido por medida cautelar, equivale a dimitido o cesado y en el corto plazo, afectado y sin credibilidad política.

Opinión
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