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Lunes 19, febrero 2018
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Zuma, en la cuerda floja hacia el posible fin de su Presidencia en Sudáfrica

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Johannesburgo, (EFE)
viernes 9, febrero 2018
La continuidad de Jacob Zuma como presidente de Sudáfrica continúa en la cuerda floja, acosado por los escándalos de corrupción y convertido en un peso muerto para su partido, el Congreso Nacional Africano (CNA), que busca pactar su dimisión voluntaria para no arriesgarse a una fractura interna.

"Si el presidente no quiere renunciar voluntariamente, nosotros le retiraremos", se oye afirmar a Paul Mashatile, tesorero y uno de los seis miembros del Comité Ejecutivo Nacional del partido (su máximo órgano de decisión), en la grabación de una conversación privada con inversores que fue difundida por los medios locales, avivando aún más las especulaciones de una inminente salida.

La filtración, en la que Mashatile avanza incluso que el proceso se concretará en un plazo de una semana, confirma lo que se rumorea que ocurre a puerta cerrada en el CNA: Zuma no tiene el apoyo de la ejecutiva del partido y, por tanto, tiene escaso margen de maniobra.

Cada día, su destino parece más reducido a dimitir o a arriesgarse a una salida por la fuerza, vía moción de censura o por destitución en el Parlamento (de mayoría oficialista).

La renuncia pactada es la opción preferida por el favorito a sucederle y principal artífice de la maniobra, el vicepresidente Cyril Ramaphosa, quien se reunió de forma privada con los miembros del grupo parlamentario oficialista.

Elegido líder del CNA en diciembre pasado en una votación dividida casi a la mitad entre sus partidarios y los que preferían a la candidata de continuidad apoyada por Zuma, Ramaphosa busca librarse de la mala imagen que arrastra el presidente sin dividir a la histórica formación, gobernante desde el fin del apartheid.

Las etiquetas de corrupta e ineficiente de la Administración de Zuma no solo han minado la credibilidad del Gobierno sino también la reputación del antiguo movimiento de liberación, que ya mira a los comicios de 2019.

La presión sobre Zuma crece desde enero, cuando la nueva ejecutiva del CNA admitió que la continuidad del presidente estaba sobre la mesa.

Tras semanas de especulaciones, de la programación de una nueva votación de moción de censura -la octava para Zuma- y de la inédita decisión del Parlamento de posponer el discurso sobre el estado de la nación, todo apuntaba a que el golpe de gracia llegaría este miércoles en una nueva reunión de la cúpula del CNA, ante la reticencia del mandatario a dejar el cargo.

Un encuentro entre Zuma y Ramaphosa en la noche del martes cambió el escenario in extremis y pospuso diez días esa potencialmente definitoria reunión, lo que mejora las posibilidades de una salida amistosa a través de una dimisión voluntaria.

Al respecto, Ramaphosa compartió que ambas partes alcanzaron compromisos "fructíferos" y "constructivos" y aseguró que están sentadas las "bases" hacia una "resolución rápida" de la crisis.

La oposición también busca forzar el proceso y tener protagonismo, con peticiones como la realizada por la Alianza Democrática y los Luchadores por la Libertad Económica para adelantar la moción de censura programada para el día 22.

"Zuma se ha dado cuenta de que ya no tiene cartas que jugar", manifiesta a Efe Jakkie Cilliers, analista del Instituto de Estudios de Seguridad.

El experto considera que, aunque Ramaphosa trate de hacer las cosas de forma "apropiada", su "intención es clara, librarse de Zuma antes del discurso sobre el estado de la nación", cuya reprogramación se prevé para dentro de una semana.

Ramaphosa necesita, según Cilliers, asentar cuanto antes una nueva administración para recuperar la confianza, con líneas de fuego al acecho como una posible degradación para Sudáfrica por las grandes agencias calificadoras.

Golpes así pondrían muy cuesta arriba revitalizar la economía sudafricana, uno de los eslóganes de Ramaphosa en su ascenso hacia el poder.

También entra en juego la capacidad de Zuma, como presidente, de comprometerse a proyectos de dudosa viabilidad financiera sin consultar al partido, como la promesa que hizo en diciembre de dar educación superior gratuita para las clases populares.

"Cuanto más se quede Zuma en el poder mejor le irá a los partidos oposición y peor le irá a la economía", señala Cilliers.

Las negociaciones entre Zuma y Ramaphosa se basan ahora, a juicio del analista, en el manejo de las numerosas investigaciones de corrupción que pesan contra el todavía presidente, en un país en el que las leyes no permiten garantizar directamente la inmunidad.

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