Afectados por el trágico deslizamiento en La Paz esperan recuperar sus cosas

APG

Los damnificados del deslizamiento de tierra que derrumbó decenas de casas en La Paz aún mantienen las esperanzas de recuperar algunas de sus pertenencias y agradecen la solidaridad de los bolivianos. Las construcciones afectadas son al menos 164, de ellas 68 totalmente colapsadas y otras que tendrán que ser derribadas.

Alrededor del área afectada, cerca de las zonas paceñas de San Jorge Kantutani e Inmaculada Concepción, está uno de los campamentos con decenas de carpas naranjas y verdes que albergan a algunas de las familias damnificadas.

Tras pasar un par de anillos de seguridad de la Alcaldía de La Paz y la Policía Boliviana hay un espacio donde se junta la ropa y zapatos donados para que los damnificados escojan de acuerdo a sus necesidades.

La mayoría necesita ropa abrigada para pasar la noche en la carpa, por lo que chamarras y suéteres son lo más requerido.

En el lugar hay cientos de efectivos de la Policía Boliviana, bomberos al igual que funcionarios de la Alcaldía, que se organizan para buscar entre los escombros a personas reportadas desaparecidas con la ayuda de canes especializados y también para recuperar algunos de los objetos de los damnificados.

Según la Policía Boliviana, son al menos tres los desaparecidos de los que se tiene constancia de los puntos dónde podrían haber quedado sepultados por la masa de tierra que se desplomó el pasado martes arrastrando decenas de viviendas.

«Hasta ahora he rescatado cosas que ya no sirven, todo está roto o arruinado», comentó Miriam Flores, una de las damnificadas.

Ella vive ahora en una pequeña carpa azul junto a sus hijos y esposo, alrededor de grandes bolsas que contienen ropa y algunos objetos que ya no sirven, pero que le pertenecen.

Flores vivía con sus dos hijos y su esposo, mientras que en el piso de arriba de su hogar residía su cuñada.

El pasado martes a mediodía salió de su casa para recoger a su hija del colegio y la vivienda quedó vacía.

Cuando regresaba a su hogar le llamó la cuñada para darle la amarga noticia de que su morada se había derrumbado.

«No sabía qué hacer, no lo creía, pero estaba viendo mi casa derrumbada», apuntó.

Aún así ella como muchas otras familias que se han quedado solamente con la ropa que vestían tienen la esperanza de recuperar algo que pueda servirle en este nuevo comienzo forzado.

En tanto, las hileras de funcionarios trabajan sin descanso para sacar bolsas con ropa, garrafas, muebles, electrodomésticos y todo aquello que se pueda salvar.

De vez en cuando sacan algunos animales como perros o conejos que estaban en medio de los escombros.

Flores agradeció la solidaridad de los paceños el resto de los bolivianos, a la vez que pidió que ayuden a las familias con productos de higiene personal.

Una de sus demandas es poder darse algo tan sencillo como una ducha y disponer de baños limpios, aunque sean portátiles.

Según datos aportados por la Alcaldía, las construcciones afectadas por el deslizamiento del pasado martes son al menos 166, de ellas 68 totalmente colapsadas, 19 que deben ser demolidas, 26 en las que se analiza la demolición o su reparación y 53 evacuadas de manera preventiva.

Al menos unas 800 personas (180 familias) han sido afectadas, de las cuales 580 personas (126 familias) fueron acogidas en campamentos para damnificados.

Las carpas instaladas en estos campamentos son 66 y estás previstas al menos otras tres más.

Las tiendas de campaña municipales tienen una capacidad para 25 personas cada una, mientras que las de Defensa Civil, dependiente del Ministerio de Defensa de Bolivia, albergan a 15 en cada caso, con lo que en uno de los campamentos están alojados unos 220 damnificados y alrededor de 360 en otro.

Los afectados disponen de «ollas comunes» para recibir comidas, con alimentos en muchos casos donados por la población, que además aportó colchones, frazadas y productos de aseo, entre otros.

«Se tiene ya bastante ropa y se pide a la población que ya no done más, porque tampoco los afectados tienen un lugar para guardar todas estas prendas y ya se cubrió lo necesario», se indicó.

La Policía Boliviana confirmó que prosigue la búsqueda de tres desaparecidos con el apoyo de perros adiestrados en la zona, cuyo acceso está controlado sin que por el momento hayan ocurrido saqueos.

Según el alcalde Luis Revilla las casas estaban construidas en un terreno «absolutamente inseguro» sobre un antiguo basurero, en el que no estaba permitido construir, aunque lo hicieron por «necesidad» personas con pocos recursos.

La Alcaldía declaró el miércoles «situación de desastre» y «alerta roja» en el área del deslizamiento, en una zona céntrica de La Paz.

El Ministerio de Defensa instaló carpas para familias damnificadas y coordina con otras instituciones como la Alcaldía paceña para la recogida de donaciones de comida, colchones, frazadas y útiles de aseo.

Detectores de cadáveres

El Cuerpo de Bomberos Antofagasta de La Paz desplazó perros detectores de cadáveres en la zona ‘Inmaculada Concepción, con un reporte de al menos cuatro personas desaparecidas, informó ayer el comandante, Ismael Villca.

«Desde el día de la tragedia, luego del mediodía del martes, esta unidad desplazó a la Brigada Especial de Rescate Auxilio (BERSA) para tareas preventivas y medidas de seguridad de personas afectadas», explicó Villca, que dirige las operaciones.

Las personas reportadas como desaparecidas son Eugenio Magne de 52 años, Silvia Macías Miranda, de 78 años y Pablo Salazar Ramos, de 81 años.

El jefe policial detalló que bomberos y policías de otras unidades han coadyuvado en la seguridad y la recuperación de vehículos y bienes de los afectados.

Explicó que rescataron mascotas que estaban sepultadas entre los escombros, entre ellos, nueve perros y seis gatos de diferente raza, que fueron entregados a sus dueños.

Informó que, en la carpa de Bomberos, personal de atención pre-hospitalaria brinda asistencia médica de primeros auxilios a las personas damnificadas, que requieren alguna atención.