Agricultores preocupados por efectos de la sequía en el oriente de Bolivia

Los productores bolivianos de oleaginosas y trigo expresaron ayer su preocupación por la sequía en algunas zonas de la región de Santa Cruz (este) y alertaron de que causará una baja en el rendimiento de la campaña agrícola de invierno.

Las 694.000 hectáreas de trigo, maíz, sorgo, girasol y chía sembradas en esta campaña están afectadas “en su normal desarrollo” y en su potencial de rendimiento “debido a las condiciones de sequía” en las principales zonas de producción, según un comunicado de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).

Disminución en niveles de rendimiento

Los cultivos de trigo, maíz y sorgo, cuya cosecha comenzará en diez días, presentan una disminución en sus niveles de rendimiento por la sequía registrada principalmente en las localidades cruceñas de Pailón, Cuatro Cañadas, San Jose de Chiquitos y San Julián, indicó el presidente de Anapo, Richard Paz, citado en el comunicado.

En esas localidades, que representan más del 70 % del área total sembrada, no ha llovido desde mayo, señaló.

Según Paz, estos cultivos necesitan entre 400 a 500 milímetros de agua durante todo su ciclo de desarrollo, pero en las zonas afectadas llovió menos de 150 milímetros en promedio.

El periodo en que los cultivos necesitan mayor cantidad de agua es durante la formación y llenado de grano, y ha sido precisamente en esa etapa cuando no hubo precipitaciones pluviales, acotó.

Otra consecuencia de la sequía prolongada fue un ataque severo del gusano cogollero a los cultivos de maíz y sorgo, lo que obligó a los agricultores a realizar más de cinco aplicaciones de insecticidas, pero es casi imposible controlar esta plaga que ataca durante todo el ciclo de cultivo, explicó Paz.

Modificación

Por ello, remarcó la importancia de avanzar en la aprobación de semillas genéticamente mejoradas para contar con las herramientas tecnológicas para controlar estas plagas.
Los productores hacen una evaluación en las zonas afectadas para cuantificar con exactitud la disminución de los niveles de productividad y las pérdidas económicas del sector.