Altos niveles de desigualdad

La desigualdad y la pobreza son problemas que afectan a una gran cantidad de países de Latinoamérica y a pesar de los esfuerzos por reducir la brecha social, el número de personas que se encuentran esta situación sigue creciendo, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Existen algunos datos alentadores que muestran los esfuerzos de los gobiernos para reducir la pobreza, entre los que se encuentra Bolivia.

Durante la III Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL, se hizo la presentación de un informe que señaló las deficiencias en la implementación de los derechos sociales y las brechas de desigualdad en esa región. El documento demostró que desde el año 2000 y hasta hace pocos años, “la región venía experimentando una reducción considerable de la pobreza, pero datos analizados en 2015 y 2016 revelan un incremento en los niveles generales, principalmente por la influencia de países con un gran volumen de población o con grandes aumentos de ese indicador”.

Así, en 2017 se registraron 186 millones de personas en situación de pobreza en la región, lo que representa 30.7 %. La desigualdad de ingresos, si bien sigue siendo una de las más altas del mundo, continuó mostrando una tendencia a la baja, especialmente en los países que redujeron la pobreza y lograron reformas en los sistemas de salud, pensiones y educación.

La pobreza se cierne con mayor rigor en los niños. En países como Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y Perú, más de la mitad de los pequeños que viven en el campo no come lo suficiente. Según el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018, publicado la semana pasada por las agencias de Naciones Unidas FAO, OPS, UNICEF y WFP, casi la mitad de los niños guatemaltecos (46,5%) están desnutridos. Y entre los niños indígenas de las zonas rurales el problema es mucho más grave: afecta al 61%.

Los informes ofrecen datos paradójicos en algunos países. BBC-MUNDO en un reportaje sobre el tema señala que hay hambre en Argentina, pese a que produce alimentos para abastecer a casi 440 millones de personas, y su población, apenas pasa los 44 millones. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de Naciones Unidas reporta poco más de 2 millones de argentinos con déficit alimentario.

No todo es negativo. Perú, Honduras y Bolivia muestran evolución, especialmente Perú, en disminuir los índices de desnutrición infantil. Bolivia, que también tiene un nivel relativamente bajo de desarrollo económico, disminuyó a la mitad la desnutrición crónica infantil en poco más de una década. En cuanto a la reducción de la pobreza en Bolivia, la Fundación Jubileo, en un informe explica que durante el periodo 2007-2013 las tasas de crecimiento del PIB fueron altas, de cerca del 5%, lo que redundó en la reducción de la pobreza, pero en cuanto empezó la desaceleración, bajó el índice de reducción de pobreza, primero, y luego se revirtió, aumentando el número de pobres en 2016 con respecto al año anterior.

Pero según el INE, la pobreza en Bolivia llegó a su nivel histórico más bajo en 2017, al cerrar con 36,4%, frente al 59,9 % de la gestión 2006. El informe afirma que entre 2016 y 2017, la pobreza en el área rural registró una baja de 1,8 puntos porcentuales, mientras que en el área urbana disminuyó en 3,4. La pobreza extrema en el ámbito nacional presentó una baja de 1,2 puntos, llegando a 17,1% en 2017. Mientras que la pobreza extrema en el área rural, entre 2016 y 2017, presentó una caída de 2,0 puntos, alcanzando un nivel de 34,6%.

De todas maneras, el porcentaje de pobres en Bolivia es uno de los más altos de la región. Un factor que poco avanza es el de lograr metas más favorables en la reducción de la desigualdad. Según la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, pese a los esfuerzos por disminuir las brechas entre ricos y pobres, prevalecen niveles muy altos de desigualdad en la región, convirtiéndola en la “más desigual del mundo, no la más pobre”. La aplicación de la Agenda 2030 ofrece una alternativa importante para afrontar estos dos problemas, según Bárcena.