Amenazas a la seguridad sanitaria

La población ha sido alertada nuevamente sobre el descubrimiento de una mega fábrica clandestina dedicada a falsificar medicinas. En un operativo conjunto entre la Fiscalía Departamental de La Paz y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), desarrollado en la ciudad de El Alto se dio con la gigante factoría que inclusive exportaba productos adulterados. La intervención de las autoridades permitió el secuestro de una docena de equipos, maquinaria pesada, además de otros elementos con los que, presumiblemente, elaboraban los fármacos para enviar al interior y exterior del país.

El fiscal anticorrupción Marcos Villa, informó que en está fabrica ilegal se halló envases primarios y secundarios de una variedad grande de fármacos con etiquetas falsas de distintos laboratorios nacionales y extranjeros. Además, en el lugar se encontró un laboratorio donde se realizaban las combinaciones y mezclas. Productos elaborados en esa fábrica fueron encontrados en los mercados La Tablada en La Paz, La Ramada (en Santa Cruz) y en la calle Tihuanaku de la ciudad de El Alto. De acuerdo a informes de la FELCC se ha detenido a 17 personas entre las que figuran bioquímicos, farmacéuticos y policías. En algunos casos el Ministerio Público emitió la imputación formal tipificada por Delitos Contra la Salud Pública, Enriquecimiento Ilícito, Asociación Delictuosa y otros delitos.

Este es un problema mundial, preocupación de la OMS y de otros organismos internacionales que unen esfuerzos para enfrentarlo. Ha sido calificado como una pandemia de medicinas falsas o adulteradas que condena sin el tratamiento adecuado a enfermos que padecen serias enfermedades. Abundan los ejemplos sobre las devastadoras consecuencias de este negocio criminal. Hace algo más de una década, 2.500 personas murieron en Níger tras haber sido inmunizadas contra la meningitis con una vacuna adulterada. En la misma época, unas 100 personas murieron en Haití tras tomar un jarabe para la tos que estaba fabricado con un refrigerante para automóviles (dietilenglicol). La OMS calcula que cada año unas 200.000 personas en regiones pobres del planeta podrían morir como consecuencia directa o indirecta del uso de fármacos falsos para el tratamiento de la malaria.

FAKESHARE, (organismo de la Unión Europea que vigila la calidad de medicamentos), señala que el comercio y uso de medicamentos falsificados potencialmente tóxicos o sencillamente inefectivos son algunas de las principales amenazas para la seguridad sanitaria mundial y afectan tanto a países en vías de desarrollo como a países industrializados. Este tráfico ilícito afecta a una amplia variedad de productos, desde versiones de calidad sub estándar o falsificaciones de medicamentos legalmente autorizados hasta productos milagro vendidos a los consumidores para mejorar su rendimiento sexual o para incrementar la sensación de bienestar (los denominados “medicamentos para el estilo de vida”) Este es un fenómeno que se extiende a lo largo del mundo e incluye también a los países occidentales, donde el uso creciente de internet ha dado lugar a un enorme incremento del comercio ilegal.

En los últimos años, el número de personas que compran a través de Internet medicamentos de origen y composición desconocidos ha experimentado un gran incremento. Estas personas, totalmente despreocupadas, están expuestas al riesgo que supone la adquisición de sustancias peligrosas, que en algunos casos son potencialmente mortales. Perversa actividad la de los falsificadores de medicamentos, que no solamente cometen el delito de alterar un producto destinado a curar enfermedades, sino que ofrecen, en lugar de remedios, un mortal brebaje que si no mata, deja que la gente agrave su situación por falta de medicación apropiada.