Argentina anuncia cambio de política monetaria tras renovado acuerdo con FMI

Argentina anunció un cambio sustancial en su política monetaria orientada a bajar la inflación, tras llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para ampliar el programa de asistencia financiera sellado en junio y que busca despejar las dudas sobre su capacidad de financiación.

Tras llevar adelante por casi tres años un esquema de metas de inflación que fracasó, el Banco Central argentino resolvió adoptar una política monetaria con “ancla” en el control de la base monetaria y la definición de una “zona” de cotización del dólar en la que la autoridad monetaria no intervendrá en el mercado cambiario.

Este cambio fue anunciado en una rueda de prensa por Guido Sandleris, quien asumió como presidente del Banco Central (BCRA) tras la renuncia este martes de Luis Caputo.

“Reducir la inflación es el objetivo primario de este Banco Central”, aseguró Sandleris, quien dijo que la alta inflación, que podría terminar este año en un 42 % según los cálculos oficiales, es, junto al déficit fiscal, la mayor vulnerabilidad de la economía argentina.

El titular del BCRA admitió que el régimen monetario de metas de inflación “no dio los resultados esperados” y anunció que será reemplazado por otra “guía más potente y clara”, con un “ancla nominal simple y contundente, que será un muy estricto control sobre la cantidad de dinero en la economía” (base monetaria).

En este sentido, dijo que el accionar del Banco Central estará orientado a que la base monetaria -que hasta ahora crecía un ritmo del 2 % mensual- “crezca 0 % en términos nominales de acá a junio del año que viene”, lo que “implica una importante contracción monetaria”, que es necesaria para “reducir las expectativas de inflación”.

Esto se combinará con “zonas” de intervención o no en el mercado cambiario: mientras el dólar cotice entre los 34 y los 44 pesos por unidad, el Banco Central no intervendrá.

Si el dólar sube por sobre ese nivel, el BCRA venderá hasta 150 millones de dólares diarios y los pesos obtenidos no serán vueltos a inyectar en el mercado.

Si el peso se aprecia, en cambio, el BCRA saldrá a comprar dólares para engrosar sus reservas internacionales.

“Estas zonas proveen un marco muy claro y transparente de intervención cambiaria para acotar la volatilidad excesiva del tipo de cambio”, dijo Sandieris, quien sostuvo que el nuevo esquema monetario “permitirá reducir la inflación y recuperar la estabilidad de precios”.

El cambio de régimen monetario está contemplado en la ampliación del acuerdo con el FMI anunciada ayer en Nueva York por la directora gerente del organismo, Christine Lagarde, y el ministro de Economía, Nicolás Dujovne.

“El Fondo mantiene su compromiso de ayudar a Argentina a enfrentar sus desafíos. Respaldo el plan económico presentado por las autoridades y creo que su implementación será fundamental para restablecer la confianza en los ambiciosos planes de reforma económica del Gobierno y para proteger a los más vulnerables”, Lagarde.

El renovado acuerdo, que será puesto a consideración del directorio del FMI para su aprobación, suma 7.100 millones de dólares al programa de asistencia financiera a 36 meses por 50.000 millones pactado en junio y prevé que los desembolsos estén disponibles de manera más anticipada a lo inicialmente acordado.

Así, hasta finales de 2019 el FMI asegurará financiación por 36.200 millones de dólares, 19.000 millones más que lo que contemplaba el acuerdo de junio.

Las nuevas condiciones incluyen una meta de equilibrio fiscal primario para el próximo año y de un superávit primario de 1 % del PBI para 2020.

“Va a ser muy visible que tenemos una economía plenamente resistente a shocks y que tiene su programa financiero de 2019 plenamente financiado. Argentina, si quisiera, en 2019 podría no emitir deuda ni el mercado internacional ni el local”, destacó Dujovne.

Según el ministro, Argentina queda en una posición “muy sólida”, con un tipo de cambio real “muy competitivo” para “iniciar un proceso de fuerte crecimiento, liderado por las exportaciones”.

El pacto original con el FMI fue sellado en junio, luego de que Argentina sufriera desde finales de abril una fuerte inestabilidad financiera, que provocó una rápida depreciación del peso, aceleró la inflación y golpeó la actividad económica, con una caída del PIB del 4,2 % interanual en el segundo trimestre.