¿Aumento en la coparticipación del IDH?

Muchas veces anticiparse a los hechos resulta contraproducente, especialmente cuando se trata de economía. El gobierno anunció el incremento a los recursos por concepto de Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) que reciben las regiones y que alcanzará a un 15% más de lo presupuestado. Pero resulta que un acuerdo sellado el fin de semana por la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) junto a unos diez países productores de hidrocarburos no afiliados, decidió aumentar la producción de crudo, hecho que repercutió en la caída de la cotización internacional del llamado oro negro.

Es presumible que la decisión del gobierno de mejorar los presupuestos a las gobernaciones, municipios y universidades se adoptó basándose en el alza del precio del petróleo de los últimos dos años, especialmente en los meses recientes en los que barril de crudo llegó a pasar los 75 dólares. Pero los mercados internacionales son muy frágiles y se mueven frente cualquier amenaza. Ante el simple anuncio de la OPEP, el lunes las bolsas de valores abrieron con pérdidas, mientras la cotización petróleo caía. El Brent bajaba 1.33 dólares (1.80 por ciento) respecto al cierre previo del viernes pasado, 75.54 dólares. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI) caía 26 centavos de dólar (0.30 por ciento) y se cotizaba en 68.40 dólares.

Es posible que el gobierno tenga otros parámetros que permitan cumplir con el ofrecimiento que hace de aumentar las regalías departamentales, lo que difícilmente se podría lograr si los precios del petróleo siguen bajando, ya que sirven de base para fijar el precio del gas que Bolivia vende a Brasil y Argentina. Los ingresos de Bolivia por el gas están sometidos a la cotización internacional del crudo.

Lo lamentable sería que este anuncio forme parte de las acciones oficialistas electorales. Se avecina un año de elecciones y como el gobierno se mueve permanentemente en campaña electoral, un anuncio demagógico podría derivan en graves consecuencias para la estabilidad económica del país, salvo que las autoridades estén pensando en utilizar las reservas o apelar al crédito para cumplir con las regiones. Lo peor es que al hacerse un anuncio de esta naturaleza se crean expectativas y tanto las gobernaciones, como los municipios y las universidades exigirán no solamente que se cumpla la promesa, sino que apelarán a buscar que el incremento colme sus crecientes requerimientos.

Mientras tanto, es necesario reconocer que las perspectivas de los precios del crudo son inciertas tras la determinación de OPEP, que el sábado pasado, acordó aumentar la producción en más de 900 millones de barriles diarios para hacer frente al aumento de la demanda internacional. Al acuerdo se sumaron otros diez países petroleros, entre ellos Rusia.

La decisión de aumentar la producción provocará distorsiones en los mercados. Los países exportadores de hidrocarburos se verán perjudicados por una baja en el precio, pero se beneficiarán de un mayor volumen de ventas. Los usuarios de gasolina y carburantes en general, automovilistas, y sectores del transporte podrían acceder a combustible más barato en los países donde rige la libre oferta y demanda.

Según las estimaciones de los expertos en el mercado de los hidrocarburos, tomando las experiencias pasadas como base, en los próximos meses, si se mantiene el exceso de suministro, con una economía mundial rezagada, y sin intención por parte de los países miembros y no miembros de la OPEP de reducir la producción, la situación podría derivar en un impulso de adquisiciones y fusiones entre grandes y pequeñas empresas petrolíferas. Incluyendo compañías de petróleo de esquisto, lo que tendría como efecto una mayor bajada de los precios del petróleo.

El acuerdo del sábado fue alcanzado luego de manifiestos desacuerdos entre los miembros del grupo ampliado de países productores. Por una parte, Arabia Saudita y Rusia impulsan el incremento de precios mientras Irán, planteaba estabilidad, debido a que no puede aumentar sus exportaciones por sanciones impuestas por Estados Unidos. Venezuela ha perdido se capacidad de producción de petróleo y es uno de los países que no pudo cumplir su cuota-parte, lo que dio lugar a que otros países aumenten su oferta. En ese panorama, adoptar medidas precipitadas sería de mucho riesgo y necesariamente debe esperarse a que se calmen las agitadas aguas que zarandeas a los mercados, para luego pisar terreno más firme desde el cual se pueda construir nuevas expectativas.