Balance económico

Bolivia cierra la gestión 2018 con déficit fiscal y comercial y con disminución de la reserva monetaria, que en los últimos cinco años cayó en más de cinco mil millones de dólares. Al finalizar el año quedan aproximadamente nueve mil 500 millones, cuando al 31 de diciembre de 2014 las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB) alcanzaron USD 15.122,8 millones. La deuda externa pública boliviana pasa de los nueve mil 900 millones de dólares, sin contar la deuda interna que es mayor a los cuatro mil millones de dólares.

Estos datos analizados fríamente parecen preocupantes y generan incertidumbre, pero según el Gobierno los indicadores macroeconómicos están en el marco de bases manejables. Argumenta que en 2018, la economía boliviana ha logrado una expansión que permitió hacer crecer el Producto Interno Bruto en 4,5%. Para el Gobierno el PIB llegó a $us 40.500 millones, frente a los $us 37.782 millones de 2017.

Los principales organismos internacionales, como el FMI y el BID, aunque hacen observaciones puntuales, consideran que el país sigue creciendo. La CEPAL, en el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2018, tiene como previsión que Bolivia ocupará el segundo lugar de crecimiento económico entre los países sudamericanos, con 4,3%, solo detrás de Paraguay (4,4%).

El aumento del valor de las exportaciones de hidrocarburos, minerales y productos no tradicionales ayudó a disminuir la brecha comercial este año. Las exportaciones en 2018 se acercarán a 9.000 millones de dólares, según las estimaciones oficiales, mientras que las importaciones estarán por el orden de los 9.500 millones, con una brecha comercial de alrededor de 500 millones. El déficit comercial a octubre fue de 365,2 millones de dólares, 50 por ciento menos de lo registrado en el mismo periodo de 2017, que fue de 736,7 millones de dólares.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la exportación de hidrocarburos generó un ingreso de 2.686 millones de dólares, 23 por ciento más de lo que generó en el mismo periodo de 2017, cuando fue de 2.184 millones de dólares. Uno de los indicadores que generan mayor controversia tiene que ver con las devaluaciones. La CEPAL señaló que durante la gestión 2018 casi todos los países de la región modificaron sus tipos de cambio, mientras que Bolivia mantuvo el tipo de cambio fijo. Brasil en algún momento devaluó 20 por ciento su moneda, y todas las economías de la región hicieron lo propio. Argentina efectuó varias devaluaciones que en el año fácilmente llegan a más de 90%. En el caso de nuestro país, la CEPAL considera que si bien el tipo de cambio real se ha mantenido relativamente estable en 2018, muestra una apreciación de alrededor del 20% durante los últimos cinco años.

Otro indicador del movimiento económico es el comportamiento del sistema financiero, que ha sufrido muchas presiones del Estado. Un informe de la Asociación Nacional de Bancos de Bolivia (Asoban) reveló que los ritmos de crecimiento de la cartera y los depósitos son menores que en gestiones pasadas y consideró relevante revisar el marco normativo de manera que se preserve su sostenibilidad. El crédito creció 12 por ciento a octubre pasado, mientras que los depósitos del público bajaron 6.3 por ciento en los últimos 12 meses.

Todas estas cifras y porcentajes, valiosos para los economistas y analistas, poco dicen al ciudadano que vive al día. La peor señal es la que se tiene al volver del mercado y comprobar que se gastó más por lo mismo. En suma, la economía real está en el bolsillo de la gente, a algunos les deja con satisfacciones y a otros con privaciones.