Bolivia con la informalidad más grande del mundo

Bolivia tiene la economía informal más grande del mundo, con más del 60 por ciento de la gente que vive en el submundo de la economía oculta, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). La información está contenida en el estudio “Economías sombrías en todo el mundo: ¿qué aprendimos en los últimos 20 años?” que comprende el análisis de 158 economías. El informe asigna a nuestro país un porcentaje de 62,3%, seguido de Zimbabue con un 60,6%. “La economía sumergida incluye todas las actividades económicas que están ocultas a las autoridades oficiales por razones monetarias, reguladoras e institucionales” según la calificación del organismo internacional.

Entre las razones monetarias se incluyen evitar el pago de impuestos y todas las contribuciones a la seguridad social, mientras que las razones reguladoras incluyen evitar la burocracia gubernamental o la carga de la regulación. Suiza, con el 7,2% y Austria, con el 8,9%, se consideran a las economías menos contaminadas por la informalidad.

Otro estudio señala que dos mil millones de personas prestan servicios en la economía informal y la calidad del empleo es cada vez más deficiente. Se trata de datos oficiales de la OIT y de la CEPAL basados en evaluaciones efectuadas durante los dos últimos años. Más del 61 por ciento de la población mundial empleada se gana la vida en la economía informal, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En el informe llamado «Mujeres y hombres en la economía informal: Una imagen estadística», se afirma que la transición a la economía formal es la condición para lograr un trabajo decoroso para todos. El 93 por ciento del empleo informal mundial se encuentra en los países emergentes y en desarrollo.

En África, el 85,8 por ciento del empleo es informal. La cifra es de 68,2 por ciento en Asia Pacífico, 68,6 por ciento en los países árabes, 40,0 por ciento en las Américas y 25,1 por ciento en Europa y Asia Central.

Para cientos de millones de trabajadores, la informalidad representa la falta de protección social, de derechos laborales y de condiciones laborales decorosas y para las empresas significa baja productividad y falta de acceso a finanzas. En Bolivia, la economía informal es la que emplea a la mayor cantidad de personas en edad de trabajar, pero además es el sector donde trabajan niños en condiciones precarias. La informalidad se nutre no solamente de la gente que elude las cargas impositivas, sino de quienes buscan evitar la pesada burocracia estatal.