Bolivia convierte una casa en símbolo de la resistencia indígena en América

APG

La casa donde fue sentenciado a morir torturado Túpaj Katari, uno de los héroes de Bolivia, es desde ayer símbolo de la resistencia de los pueblos indígenas de América frente a la colonia española.

“Túpaj Katari no ha muerto como cualquier líder”, aseveró el viceministro de Descolonización de Bolivia, Félix Cárdenas, en la entrega de la restauración de la Casa de la Sentencia en Peñas, una pequeña localidad andina cerca del lago Titicaca.

La autoridad recordó que “a los líderes que se arrepentían y pedían perdón a Dios, perdón al rey y a la reina, a esos líderes les rebajaban la pena y morían ahorcados”, en época colonial.

“Pero aquellos que no pedían perdón, los que insistían en su derecho a la libertad, les descuartizaban”, como ocurrió con este líder aimara en el siglo XVIII, sentenció el viceministro.

Katari, que significa serpiente en aimara, murió descuartizado frente a la casa a los pies de varios caballos.

Cárdenas presidió el acto de entrega a la localidad de la casa restaurada por el Gobierno boliviano, que comenzó con una intensa “ch’alla” en la que se volcó todo el pueblo, un ritual de agradecimiento a la Pachamama o Madre Tierra.

“Cuando llegó la gente con otra cultura, cuando nos han visto a nosotros, solamente había dos formas de colonizarlos: o nos masacraban y nos hacían desaparecer, o si sobrevivíamos a la masacre, entonces tenían que quitarnos nuestra identidad”, apuntó Cárdenas.

Para el viceministro, la muerte del líder indígena fue una muestra del “odio de una cultura a otra” y acusó a los colonizadores de “satanizar” toda la cultura originaria.

“De locuras se construyen sueños. Hoy la whipala -bandera de los pueblos indígenas- es símbolo nacional; hoy un indio es presidente -Evo Morales Ayma, de origen aimara-; hoy la justicia ordinaria tiene la misma jerarquía que la indígena”, agregó Cárdenas.

La vivienda restaurada como referente de la memoria histórica del país por el momento se desconoce a qué se destinará, aunque el Gobierno boliviano baraja un museo de líderes indígenas y un lugar para actividades comunitarias.

Para la reconstrucción de esta casa, que se encontraba en un “estado lamentable”, según fuentes de la empresa ejecutora, el Gobierno boliviano invirtió unos 289.000 dólares.

Al acto de entrega acudieron autoridades del Gobierno, administradores locales y miembros de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, que apoyó la reconstrucción y se encargará de dar un uso a la vivienda.

Los lugareños se mostraron muy emocionados y agradecieron al presidente Evo Morales “ser el primero” en preocuparse por “la memoria histórica indígena”.

El líder aimara Julián Apaza, conocido por el seudónimo de Túpaj o Túpac Katari, que tomó de otros héroes de rebeliones incas y quechuas contra la corona española, fue sentenciado en 1781 tras protagonizar dos cercos con más de 40.000 hombres a la ciudad de La Paz, en una de las mayores gestas indígenas contra la colonia.