Bolivia expuso prácticas de participación política de mujeres

APG

La presidenta del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, María Eugenia Choque, y la vicepresidenta del ente electoral de Costa Rica, Eugenia Zamora, expusieron ayer en Guatemala las experiencias de sus países, donde hay un sistema de cuotas o de paridad, sobre la participación política de las mujeres.

Ambas, que participaron en el foro “Experiencia Latinoamericana en el rol de los órganos electorales para la efectiva participación política de las mujeres en la promoción de la igualdad de género y la prevención de la violencia” -organizado por ONU Mujeres-, coincidieron en la importancia de resaltar estos sistemas.

Choque, la primera mujer indígena de Latinoamérica en presidir un Tribunal Supremo Electoral, dijo a Efe que la legislación de Bolivia establece el reconocimiento de las culturas y de la participación política de las mujeres, donde es de “50 más 1”.

Además, en los procesos electorales, si el titular es hombre o mujer el suplente debe ser lo contrario, para que la asignación de los cargos se intercale y sea “alternativo”, por lo que considera que este tipo de sistemas “sí” sería una buena opción para otros países, como Guatemala, donde la intervención de las mujeres sigue siendo minoritaria.

Guatemala es, junto con Brasil, el segundo país de Latinoamérica con el número más bajo de legisladoras nacionales, un dato considerado “paradójico” por ONU Mujeres si se tiene en cuenta que hace más de setenta años se instauró el sufragio femenino en la nación centroamericana.

Y solamente dos países latinoamericanos no cuentan con sistemas de cuotas, Guatemala y Cuba, pero es este último el segundo de la región con mayor representación femenina en el parlamento, alcanzando cifras altas “y sostenidas” durante los últimos Gobiernos.

Este estudio de ONU Mujeres, presentado en 2018 y que analiza la situación política femenina tomando como partida los últimos comicios, los de 2015, señala que aunque las electoras son mayoría (54 %), este aumento no se ha traducido en un incremento de mujeres electas.

En el Congreso, la representación femenina es del 13,9 % y en cuanto a la población indígena solo hay una diputada y solo una mujer indígena dirige una alcaldía, de las 340 que hay en todo el país.

Muchos son los factores que provocan esta situación pero Choque, una mujer indígena aymara que admite sufrir mucha discriminación aún hoy en día, menciona algunos como la violencia en sus diferentes formas y el sistema de patriarcado que aún persistente en muchos países de la región.

“A pesar de que existen algunas normas (como el acoso político en Bolivia) las mujeres indígenas, a pesar de estar en procesos de decisión en poder, aún sufren procesos de discriminación y racismo”, proclamó.

En este mismo sentido se pronunció la magistrada costarricense Eugenia Zamora, quien destacó que en su país el 47 % de las parlamentarias son mujeres gracias a la paridad horizontal y vertical.

“En el caso de nuestro país, sino hubiera sido por obligación de ley, no tendríamos en este momento esta representación”, proclamó.

En la inauguración de este foro participaron la coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas, Rebeca Arias, quien insistió en la necesidad de hacer frente a este desafío” con el fin de buscar “la democracia plena”; y la representante de ONU Mujeres, Adriana Quiñones, quien recordó que la participación política de las féminas determina “las políticas públicas y el desarrollo del país”.

En el marco de este evento también se dio a conocer una guía para los Órganos de Gestión Electoral sobre la promoción de la igualdad de género y la participación de las mujeres, titulada “Procesos Electorales Incluyentes”, donde se recogen “ideas” sobre cómo integrar la perspectiva de género en todo el proceso.

Estos ejemplos, de más de 50 países, hacen referencia a elecciones incluyentes en las cuales todos aquellos que cumplen con los requisitos tengan la oportunidad de votar para elegir a sus representantes, asegurando que hombres y mujeres puedan participar sin barreras injustas.