Bolivia, país importador de papa

La papa es originaria del altiplano andino, pero el mundo la adoptó como uno de sus principales alimentos, y actualmente más de mil millones de personas consumen este producto cada día. Desgraciadamente, los poseedores originarios de este tubérculo han quedado relegados en el mercado de la papa que mueve miles de millones de dólares, con una producción anual que supera los 400 millones de toneladas métricas. Bolivia país heredero ancestral de este producto, hoy importa papa de varios países vecinos para satisfacer la demanda interna. El déficit de producción tiene que ver con la ausencia de incentivos, la migración campesina hacia las ciudades y la creciente producción extranjera que, utilizando tecnología de punta, deja al margen de competitividad a nuestro país.

La producción nacional apenas sobrepasa el millón de toneladas, mientras el consumo per cápita de papa y sus derivados de los bolivianos es de aproximadamente 110 kilos al año. El déficit hace que se tenga que importar este producto de varios países. Solamente de Perú se compró 4.600 toneladas el año pasado, sin contar con lo que ingresa de contrabando de Chile y Argentina. Informes de prensa dan cuenta que las compras de papa del exterior pasaron de un promedio de 5.000 toneladas en el año 2000 a 25.000 toneladas para 2016. En 2017, la importación de papa solamente fue de 20.000 toneladas, pero se mantiene el déficit. Se desconocen datos de 2018.

En Bolivia se producen más de 30 clases de papa, pero hay registradas unas mil 800 variedades y otras tantas han sido recolectadas, inventariadas y estudiadas por organizaciones no gubernamentales y especialmente por la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz y la Universidad Tomás Frías de Potosí.

Hace varias décadas, fue desechado un ambicioso proyecto que pretendía convertir a Bolivia en el principal productor de papa del mundo y primer productor de harina de papa. La oposición surgió porque se trataba de un proyecto con capitales extranjeros y se argumentó que el país podía por su cuenta desarrollar un programa de esa naturaleza. Hoy estamos importando papa y de la poca que se produce en el país, un alto porcentaje está afectado.

Hoy parece que el significado andino patrimonial y cultural de la papa quedó en el olvido, y ni por la Pachamama o las tradiciones se logró rescatar a la papa (Solanum tuberosum), como valor del ancestro y legado de la pródiga naturaleza. Tampoco parece que en la actualidad las autoridades estén enteradas de las diversas leyendas de la papa y su simbología, desde su mágica creación como alimento divino, similar al maná bíblico, hasta la engañosa particularidad de este arbusto que ofrece en su exterior una amarga cosecha al profano, y esconde bajo la madre tierra su exquisito fruto.

Pero si en Bolivia no se valora a la papa, el mundo agradecido la ha adoptado como una bendición dándole el nombre de patata. China es ahora el principal productor de papa del mundo junto a la India. Europa también es una de las principales regiones productoras. La papa se cultiva en más de 150 países. La producción mundial estuvo en alrededor de 385 millones de toneladas métricas en 2014 según datos de la FAO, pero estimaciones de analistas de los mercados de valores, señalan que en este momento pasa de los 400 millones.

La papa pertenece a la familia de las solanáceas. Se cree que ha sido cultivada por lo más antiguos habitantes del continente. Es el tercer cultivo alimenticio más importante del mundo en términos de consumo humano después del arroz y del trigo. En la actualidad es imposible imaginar una dieta sin papa en sus diferentes formas, y cada vez su uso crece a la vez que la tecnología permite mejorar la calidad de la producción, logrando un mayor rendimiento por hectárea. Perú ha logrado preservar su participación en los mercados internacionales y figura entre los primeros 30 países productores del mundo. Nuestro país no aparece en las estadísticas.