Bolivia registra baja inversión extranjera

Mientras América Latina y el Caribe recibieron en la anterior gestión más de 161 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED), Bolivia apenas logró 725 millones. Pese a un contexto internacional caracterizado por un mayor crecimiento de la economía mundial, una elevada liquidez internacional, altos beneficios en las grandes empresas, y optimismo en los mercados financieros, las corrientes de inversión extranjera directa (IED) en América Latina y el Caribe, cayeron por tercer año consecutivo en 2017.

Esto representa un 3,6% menos que el año anterior, y un 20% por debajo de lo recibido en 2011, según la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) Los datos están contenidos en el Informe de 2018 sobre la Inversión Extranjera Directa en la región elaborado por ese organismo, y que fueron expuestos por su Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena. En el informe se hace un llamado a los gobiernos a incentivar la IED de calidad y compatible con el desarrollo sostenible, sobre todo para promover un cambio en la estructura productiva de los países que permita alcanzar la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El informe de la Comisión Económica explica que en un análisis de mediano plazo, la caída continuada de la IED desde el año 2011 se puede explicar por los menores precios de los productos básicos de exportación, que han reducido significativamente las inversiones en las industrias extractivas.

De acuerdo con el informe de la CEPAL, por su origen las principales fuentes de inversión extranjera directa en la región en 2017 fueron la Unión Europea y Estados Unidos, respectivamente. La prevalencia de Europa es particularmente notoria en América del Sur, mientras que Estados Unidos se mantiene como el principal inversor en México y Centroamérica. En el caso de Bolivia, las apreciaciones de los analistas nacionales, es que la IED tiene su principal inversor en China y otras fuentes que no ofrecen precisamente inversión de calidad.

A mediano plazo, la caída en la IED en la región que se viene produciendo desde el año 2011 hasta ahora se ha concentrado casi exclusivamente en el sector de los recursos naturales, que disminuyeron un 63%. “No se trata simplemente de crear las condiciones para que lleguen capitales extranjeros, sino para que las inversiones se vuelvan fuentes generadoras de derrames tecnológicos y productivos, de empleo, y para que se orienten hacia un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible”, resaltó Bárcena.

El informe enfatiza que sectores como las energías renovables, telecomunicaciones y fabricación de automóviles son ejemplos de cómo la IED puede contribuir a diversificar la estructura productiva, mejorar capacidades locales, crear empleo de calidad y generar encadenamientos con proveedores locales y regionales. Se prevé que en 2018 las entradas de IED a la región permanecerán estables en torno al valor de 2017, con un margen de error del 2%.

Por otra parte, el informe de la CEPAL contiene un alentador pronóstico para Bolivia, sobre una recuperación de los precios de las materias primas y del interés en nuevos productos como el litio. De todas maneras, estima que no se repetirán los grandes flujos de IED en la región hacia los recursos naturales de la última década.

En el caso de Bolivia, la Cepal tiene los siguientes datos que muestran como, siendo una de las IED más bajas de la región, siguió en descenso. El año 2012 se registró inversión extranjera directa de 1.060 millones de dólares. En 2013 subió a 1750, y luego comenzó a bajar. El año 2016 solamente hubo una inversión de 335 millones y en 2017, una IED de 725 millones de dólares. Bolivia solamente tiene mayor inversión extranjera directa en la región, que Ecuador, Paraguay y Venezuela.