Bolivia, síntesis de libertad

Bolivia cumple este 6 de agosto 193 años de vida independiente, en un enrarecido ambiente político, económico y social en el que el antagonismo ha dividido al país después de la decisión de los actuales gobernantes de volver a ser candidatos para las próximas elecciones, pese a la prohibición expresa de la Constitución Política del Estado, y a la decisión mayoritaria de la ciudadanía de haber expresado en las urnas mediante un referendo, su rechazo a la modificación de la CPE, dando lugar a que ahora surjan plataformas ciudadanas que defiendan el No a una nueva reelección.

Esta compulsa está polarizando a las corrientes políticas que buscan, por una parte, enarbolando los logros alcanzados en los últimos doce años, la continuidad del régimen actual. En la vereda opuesta están quienes defienden la legalidad, y el respeto a la carta Magna que garantiza la alternancia en el poder. Pero mientras los políticos se enfrascan en una lucha por el control del Estado, la población sufre privaciones, carencias y limitaciones.

Más de 11 millones de personas dependen de que la política piense en la gente antes que en sus intereses partidarios. El reloj de la ONU que mide la población del planeta, señala que en este seis de agosto, Día de la Patria, Bolivia tiene 11 millones 252 mil 291 habitantes, de los que 5 millones 614 mil 193 (49,9%) son hombres y 5 millones 638 mil 099 (50,1%) son mujeres. Este año, se producirán en total 159 mil 860 nacimientos según la proyección efectuada por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas

Por su parte el INE, afirma que por área de residencia, el 69,4% de la población vive en el área urbana y 30,6% en el área rural. A nivel nacional, el eje troncal del país -La Paz, Cochabamba y Santa Cruz-, concentra 71,5% del total de población.

Es cierto que en la última década se han alcanzado importantes logros, sobre todo en la inclusión social y reducción de la pobreza, pero otros objetivos nacionales han sido postergados y hasta han sufrido retrocesos como en educación. El sector de salud ha sido maltratado, a tal extremo que durante el anuncio de construcción de más de 40 hospitales, el presidente Evo Morales dijo que no se hizo antes por falta de orientación.

En cuanto a la calidad de vida de los bolivianos, en comparación con los países vecinos, existe una enorme brecha debido a la mala calidad de la educación, deficientes servicios, un sistema de salud que no se abastece para atender a los enfermos, insuficientes rutas camineras y un evidente desfase de integración interna, entre otros males que aquejan a la ciudadanía.

Por todo ello es necesario reflexionar en el día de la patria sobre lo que se ha logrado hasta el momento y como aportamos a la Patria los bolivianos, especialmente sobre la forma como nos preparamos, educamos, actuamos, hasta que punto cumplimos nuestras obligaciones y deberes, y respetamos el ordenamiento legal. El Gran Mariscal Antonio José de Sucre, uno de los verdaderos libertadores continentales, y fundador de nuestro país, en su mensaje al Congreso de la Nación en 1826, decía, “Persuadido que un pueblo no puede ser libre, si la sociedad que lo compone no conoce sus deberes y sus derechos, he consagrado un cuidado especial a la educación pública…”, y antes de irse de Bolivia, pedía un premio más a la nación: no destruir su obra.

Ojalá todos los bolivianos reflexionemos sobre el significado de la Patria y los deberes y obligaciones que tenemos, en lugar de esperar dádivas de los gobernantes de turno. Al festejar el Día de la Patria debemos sentirnos acongojados por los problemas y vicisitudes, alertas por las amenazas de los enemigos que acechan desde afuera y que, agazapados, también se esconden adentro, pero firmes y esperanzados en que podemos encontrar el camino de una unión fortalecida por objetivos y anhelos comunes que no podrán se acallados jamás.

Bolivia ha sido siempre síntesis de los conceptos de libertad. En este momento, la Patria necesita más que nunca de la lealtad, la conciencia ciudadana y del concurso de todos sus hijos para salir de una de las coyunturas más complicadas, marcada especialmente por los intentos de destruir las bases de los principios y valores democráticos.