Bolivia tiene nuevo Cardenal

El papa Francisco consagró a Toribio Ticona Porco como nuevo cardenal emérito de Bolivia. En un acto efectuado en el Vaticano, presenciado por el presidente Evo Morales, el obispo Ticona recibió del Papa el anillo cardenalicio, signo de los llamados «príncipes» de la Iglesia católica. De los 14 nuevos cardenales, tres de ellos no tienen facultades para participar en las elecciones del Papa, uno de ellos es Ticona. La designación del nuevo Cardenal fue observada tanto en el seno de la Iglesia Católica boliviana, como en la comunidad, especialmente de Potosí, donde conocen muy bien al sacerdote.

Ticona, en un mensaje enviado desde Roma, destacó la unidad de los obispos bolivianos ante versiones de una supuesta división al interior del clero por su nombramiento. «yo quiero a mi Conferencia de Bolivia, y, por supuesto, mi trabajo tiene que ser de unidad y de común unión», afirmó.

Algunos medios de comunicación hicieron públicos algunos enredos éticos del flamante cardenal cuando ejercía el sacerdocio. Asimismo sus declaraciones políticas afines al gobierno, entran en contradicción con la posición de la Conferencia Episcopal de Bolivia que se pronunció señalando que la admisión del TCP al recurso del MAS -que busca la reelección de Evo Morales-, “constituye un grave daño a la democracia y desconoce, además, la voluntad popular expresada en el Referendo del 21 de febrero de 2016”.

La postura de la Iglesia se sumaba a la protesta de juristas, constitucionalistas, expresidentes de la República, líderes políticos, legisladores de oposición, e instituciones representativas de la comunidad nacional, quienes coincidieron en calificar de muy delicada la situación política, que al perder el sustento democrático, podría derivar en extremos que nadie quiere para el país. Pero el nuevo Cardenal parece alejarse de esta tesis, mientras el gobierno apoya y defiende su nombramiento.

No es la primera vez que el gobierno se mete en cuestiones de fe y religión, contraviniendo el mandato de la Constitución Política, por el cual el Estado debe apartarse de las religiones. Ha sido el MAS y el propio presidente Evo Morales que han impulsado le laicismo, bajo esa idea se eliminó de la CPE el compromiso que existía con la Iglesia Católica, y como consecuencia, la actual Carta Magna establece el Estado laico, en el que se respeta la libertad de religión y de creencias espirituales. El Estado es independiente de la religión, señala la CPE.

Laicismo es la doctrina que defiende la independencia del hombre, de la sociedad y del Estado de toda influencia eclesiástica o religiosa. El laicismo se entiende como la separación entre el Estado y la Iglesia o cualquier confesión religiosa, espiritual o cultural. En virtud de este laicismo, el Estado no debe inmiscuirse en la organización ni en la doctrina de las confesiones religiosas, y debe garantizar el derecho de los ciudadanos a tener sus propias creencias y manifestarlas en público y en privado, y a dar culto según sus propias convicciones. Menos el Estado debería prohijar liturgias andinas, ancestrales o como les llame. En todo caso, debe garantizar el derecho a la objeción de conciencia, por la que los ciudadanos no podrán ser obligados a actuar en contra de sus propias convicciones o creencias.

Lamentablemente, en lugar de mantener independencia de los cultos, el gobierno optó por vías equivocadas y contradictorias con el principio de separación del Estado de las religiones. Se viró en contra de algunas religiones como la católica, atacando a sus autoridades y pretendiendo prohibir que opinen sobre temas de la sociedad con trasfondo religioso, como la pobreza, la libertad, la justicia, el aborto, la eutanasia o la homosexualidad. El Estado debe garantizar a todos los ciudadanos el derecho a expresar su opinión en cualquier asunto, y esto incluye a los religiosos, cualquiera sea su fe.