¿Bolivia ya entra a la era del litio?

Entre las malas noticias y problemas cotidianos, después de mucho tiempo se efectuó un anuncio altamente positivo. Se trata del inicio de operaciones de la planta industrial de cloruro de potasio, emplazada en el Salar de Uyuni, cuya inauguración está prevista para este 30 de septiembre con una producción de más de 350 mil toneladas. La planta de cloruro de potasio es la base del proyecto para convertir al país en uno de los principales productores mundiales de litio. Uno de los primeros proyectos anunciados por el gobierno fue la producción de litio, hace doce años, comenzando con las empíricas posas que se efectuaron gracias a la “tecnología propia”.

Pero, finalmente, parece que se avanzó hacia el convencimiento de que es necesaria la de tecnología de punta que solamente está disponible después de contratos de seguridad con empresas calificadas. El país ha perdido más de una década divagando y conversando con por los menos media docena de países a los que les ofreció la posibilidad de firmar contratos. Las oportunidades perdidas rara vez se las recupera. Un ejemplo concreto es el precio de la tonelada métrica de cloruro de potasio que hace diez años costaba 872 dólares. Actualmente, se cotiza en 216 dólares de acuerdo con estimaciones del portal IndexMundi. El precio de referencia corresponde a febrero pasado y fue cotizado en Vancouver, Canadá.

El rezago en el proyecto del litio ha ocasionado que otros países productores se adelanten copando mercados y aumentando su producción. Hoy los requerimientos son mayores, ya que el litio se emplea en diversos productos de alta tecnología, pero también la oferta ha crecido, razón por la que los precios han descendido. Bolivia, después de mucho andar por las ramas, finalmente eligió a la firma alemana AC Systems, como socia para la industrialización del litio boliviano, para que instale la planta de fabricación de baterías de ese metal alcalino cuyo producto se exportará a Europa, principalmente al sector automotriz.

De acuerdo a los informes de prensa, el principal ejecutivo de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), Juan Carlos Montenegro, en abril pasado explicó que el acuerdo alcanza a la producción de hidróxido de litio a base de salmuera residual, la instalación en Bolivia de plantas de materiales catódicos industriales y de baterías que estarán destinadas al mercado europeo, específicamente a Alemania y los sistemas de energía alternativa que son empleados en Europa.

El titular de YLB consideró que la tecnología, el tipo de baterías y la rentabilidad del proyecto inclinaron la balanza a favor de la transnacional alemana. La firma de litio estatal creada por una ley de abril de 2017 tiene planeado convertirse este año en una corporación con al menos dos subsidiarias y con AC Systems conformará una empresa mixta en la que el Estado tendrá la participación mayoritaria del 51%.

En todo este tiempo perdido, Chile y Argentina avanzan aceleradamente en la producción de litio y se han convertido en los principales proveedores de los mercados selectivos que existen. Bolivia, que posee los depósitos de litio más grandes del planeta, continúa en el camino, como ya ha ocurrido con otros proyectos que mostraron los deficientes métodos escogidos, como los contratos para la explotación de El Mutún, que terminaron en una mini acería.

De todas maneras, el anuncio de que a fin de mes se comenzará por lo menos la primera fase de la producción efectiva conlleva un mensaje de optimismo y esperanza porque se corrijan los errores y se avance en uno de los proyectos más ambiciosos de Bolivia, como es la industrialización del litio. Esperemos que se cumplan los anuncios y que Bolivia se incorpore este fin de semana al selecto grupo de países productores de litio, y no se quede solamente entre los proveedores de materia prima.