Brasil y Chile, ¿perfilan otro corredor?

Las relaciones de Bolivia con los países vecinos son determinantes no solamente porque son los principales socios comerciales, sino, fundamentalmente, porque es necesario pensar primero en la armonía como elemento central para lograr un mutuo beneficio. La diplomacia es la columna vertebral de la relación entre los Estados, tanto para mantener esa necesaria concordia, como para alcanzar objetivos concretos de desarrollo, bienestar, consolidar la paz y la armonía, y lograr el aprovechamiento oportuno de la cooperación como instrumento de integración y de sintonía regional.

Un amplio conjunto de acuerdos, reglas y métodos hacen posible que un Estado pueda instrumentar sus relaciones con otros sujetos del derecho internacional, con el doble objetivo de promover la paz y cultivar una mentalidad universal fomentando la cooperación en los más diversos campos. La diplomacia puede ser un factor decisivo para el logro de metas, así como la improvisación o imprudencia puede crear un ambiente hostil, en unos casos, o de menosprecio en otros.

Lamentablemente, cuando la ideología, los fundamentalismos y posiciones coyunturales se imponen a la realidad objetiva, se levanta barreras que enrarecen las relaciones. Esto ha ocurrido con nuestro país que ha adoptado una política hostil con casi todos los países vecinos que optaron por opciones políticas alejadas de supuesto socialismo del siglo XXI y de los dictados de Caracas y La Habana. En este momento Bolivia se encuentra cercada políticamente por regímenes democráticos cuyos pueblos han marginado las opciones izquierdistas. La intromisión política en los asuntos de otros países ha sido otro error que ahora comienza a pagarse con actitudes que necesariamente deben preocupar a todo el país.

Brasil pasa por un cambio radical que seguramente repercutirá en las relaciones con nuestro país, con el triunfo de Jair Bolsonaro, a quien seguramente no le agradaron los pronunciamientos desde Bolivia apoyando a su oponente durante la campaña electoral. Una primera señal ha sido el acercamiento de Bolsonaro con el presidente de Chile, que al parecer será el primer país que el presidente electo visitará luego de su posesión y después viajará a Estados Unidos, según el presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien tuvo una conversación con su colega brasileño para hablar de una alianza estratégica en torno al Corredor Bioceánico y al Tratado del Libre Comercio. Piñera reveló que conversó con el mandatario electo de Brasil sobre establecer un Corredor Bioceánico, a través de Paraguay y Argentina hacia el norte chileno, excluyendo a Bolivia del proyecto. Según el presidente chileno, se trató de una “extensa y franca y muy útil conversación”, en la que lo felicitó por “su gran triunfo electoral”, y también conversaron sobre “temas que nos interesan a los dos países”, comentó.

“Brasil es un país continente y es y debe seguir siendo un importante socio estratégico de Chile” y en consecuencia hablamos de proyectos que nos interesan a ambas partes, dijo mencionando el Tratado de Libre Comercio acordado por ambos países y la eventual construcción del corredor que conecte el Océano Atlántico (Brasil) con el Pacífico (Chile). Desde Brasil, el mandatario electo, agradeció al presidente Sebastián Piñera por las felicitaciones: “Brasil y Chile tienen todo para fortalecer sus relaciones. Un abrazo Presidente”, dijo el Mandatario electo de Brasil a través de su cuenta en Twitter.