Búsqueda de cuatro desaparecidos sigue en La Paz sin señales de vida

Los turnos de búsqueda de cuatro desaparecidos en un deslizamiento del terreno en La Paz prosiguieron este miércoles cada vez con menos esperanzas de encontrarlos con vida bajo metros de escombros y tierra sin remover en el lugar.

El Grupo de Búsqueda y Salvamento (SAR) y la unidad policial de Bomberos todavía trabajan en una gran zona irregular en la que se mezclan los escombros de las casas, tierra árida y una gran masa negra húmeda que pertenece a residuos de un viejo basurero.

Vigas, muros tumbados, juguetes rotos, patines, pedazos de televisores, zapatos, ropa de niños, hasta un mantel de la Navidad pasada, son algunos de los restos con los que los responsables de la búsqueda se topan a cada paso.

En declaraciones a Efe, el rescatista del Grupo SAR Iver Reinaga manifestó que es «improbable» que Eugenio Magne, Juan Flores y los esposos Paulo Salazar Ramos y Silvia Macías Miranda, ya ancianos, estén con vida a nueve días del suceso.

El trabajo que ahora se realiza está enfocado en «recuperar los cuerpos», agregó.

Los grupos de rescate basan su labor en un trabajo de «georeferenciación» que ayuda a establecer el sitio en el que originalmente estuvo la casa de algunos de los desaparecidos, donde han trazado un área de hasta 150 metros para hacer la búsqueda, dijo Reynaga.

«Lastimosamente la profundidad a la que estamos trabajando supera los diez metros y eso dificulta nuestro trabajo», añadió.

La tarea se ha reforzado con algunos perros adiestrados para rastrear a personas desaparecidas, que por turnos rondan los sitios donde se cree puedan estar los cuerpos.

Los canes han logrado señalar algunos espacios, pero su tarea es compleja ya que el olor de la basura expuesta tras el deslizamiento y la presencia de restos de mascotas muertas llegan a confundir su olfato, explicaron varios expertos en el sitio de labores.

Ante eso se han organizado turnos para que los animales orientados a la búsqueda ingresen por un tiempo no muy largo y luego sean reemplazados por otros, de manera que no se entorpezca la agudeza de su capacidad de búsqueda.

Reynaga señaló que en caso de encontrar algún indicio se hacen al menos dos nuevas verificaciones con otros dos canes distintos, para verificar si en el sitio señalado por el primero está algún cuerpo.

Los integrantes de los grupos de rescate aseguraron que el terreno se ha continuado moviendo en estos días y se ha «evidenciado» que el deslizamiento ha sido por fases, lo que complica la tarea de búsqueda.

El lunes pasado el presidente del país, Evo Morales, aseguró que a labor de búsqueda de los desaparecidos proseguirá, lo que confirmó el martes el ministro de Defensa del país, Javier Zavaleta.

Las familias de los desaparecidos han hecho prioritaria la búsqueda de sus parientes por encima del rescate de sus pertenencias, que se encuentran en las profundidades de una quebrada en la que trabajan decenas de máquinas para estabilizar la zona.

El deslizamiento se produjo el martes de la semana pasada en la zona San Jorge de Kantutani, distante a pocos kilómetros del centro de La Paz, que dejó unas 160 casas afectadas entre las que fueron destruidas y las que aún se mantienen en pie, pero con riesgo de colapsar.

El suceso ha dejado más de 700 personas afectadas entre propietarios e inquilinos, que se encuentran muchas de ellas en decenas de carpas que forman un gran campamento en una cancha de deportes, a pocos metros del lugar del desastre.

El área afectada es de unas ocho hectáreas a lo largo de unos 700 metros.

La Alcaldía de La Paz ha comprometido un terreno para que en él se construyan nuevas viviendas para damnificados, mientras que el Gobierno boliviano ha realizado ayer la tercera jornada consecutiva de entrega de departamentos para quienes han decidido adherirse a un plan gubernamental de vivienda.