¿Calidad de la democracia está en descenso?

Políticos afines al gobierno y representantes de los grupos de oposición pretender tomar el pulso al clima de tensión que vive el país, cuando en Potosí se concentre todo el poder político, para festejar el día de la Patria, que cumple 193 años de vida independiente. Mientras el oficialismo organiza desfiles, retretas, entrega de obras y otras actividades, la oposición buscará el respeto al resultado del referendo del 21 de febrero de 2016, que rechazó la modificación de la Constitución Política del Estado, cambio que pretendía permitir una nueva reelección de los actuales gobernantes.

El hecho es que la polarización que vive el país no respeta nada y se acentúa cada vez más mostrando, por una parte, una acción decidida para defender el 21F, con movilizaciones que ya han efectuado demostraciones en todo el país, pese a no contar con una dirección única y menos una coordinación de objetivos. El desorden y la improvisación caracteriza a estas agrupaciones que tienen solamente un núcleo que los vincula, que es defender el resultado del referendo del 21 de febrero de 2016.

En el otro frente, el oficialismo mantiene su decisión de postular a los actuales gobernantes en las próximas elecciones generales del 2019, violando la CPE y alegando un supuesto derecho humano del presidente Evo Morales para candidatear indefinidamente. Se trata de una interpretación forzada de los principios de la declaración Universal de los Derechos Humanos, que no resiste ningún análisis serio.

Una de las preocupaciones de los estudiosos de la política, e instituciones defensoras de los derechos humanos, ha sido el bajón de la calidad de la democracia. Queda en el recuerdo la andanada de regímenes de fuerza que tomaron el poder desde la década de 1960 hasta 1983 en nuestro país. Situaciones de esta naturaleza se dieron globalmente en países del tercer mundo, pero en América Latina, han tenido connotaciones genocidas y articulaciones entre los militares de varios países. Recuperar el estado de derecho ha sido una lucha sacrificada de la ciudadanía y de los partidos políticos.

Algunos estudios de la situación, llegan a la conclusión que, en resumen, afirman que la calidad de la democracia está en descenso.

Un trabajo de investigación estima que en el mundo, más de 3 mil 456 millones de habitantes viven bajo regímenes irrespetuosos de la voluntad ciudadana y la democracia. La Unidad de inteligencia de la revista británica The Economist, ha publicado recientemente su Índice de Democracia 2017 (Democracy Index), que clasifica 167 países a partir de una nota del 0 al 10. Según el índice, solo los países con más de 8 puntos se consideran democracias «plenas» o completas.

En los hechos, menos del 5% de la población mundial vive en una “democracia plena”, según ese informe que clasifica a los países por la eficacia y salud de sus sistemas políticos. Los más de tres mil 456 millones de habitantes que viven sin democracia están concentrados en pocos países, entre ellos China, con mil 375 millones. India con mil 266 millones, Indonesia, 258 millones, Pakistán, 201, millones, Nigeria, 186 millones y Bangladesh, 156 millones. En Latinoamérica, en este momento, son Cuba, Venezuela y Nicaragua los que coartan las libertades ciudadanas.

Pero ¿cómo marcha la democracia en Bolivia? Desde la instauración del proceso de recuperación de la democracia, en 1982, sin duda ha habido avances importantes, prueba de ello es la llegada al gobierno de Evo Morales con más del 50% de los votos, hecho político inédito en Bolivia. Lamentablemente, en su gestión se está atentando contra principios democráticos elementales.