Cambio climático puede aumentar guerras por recursos naturales: ONU

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El secretario general de la ONU, António Guterres, alertó ayer de que el cambio climático puede aumentar el riesgo de guerras por el control de recursos naturales y pidió a los países más proyectos de cooperación en este ámbito.

“La explotación de recursos naturales, o la competencia por ellos, puede y lleva a conflictos violentos. Prevenirlos, gestionarlos y resolverlos es uno de los mayores y crecientes desafíos de nuestro tiempo”, dijo Guterres al Consejo de Seguridad.

Según estudios de la ONU, más del 40 por ciento de los conflictos armados internos en los últimos 60 años han estado vinculados a recursos naturales.

“Con los crecientes impactos del cambio climático evidentes en todas las regiones, los riesgos solo van a aumentar”, aseguró Guterres.

Por ello, el jefe de la ONU animó a los países a convertir los recursos naturales precisamente en un elemento de cooperación, poniendo como ejemplo varios proyectos en marcha alrededor del mundo.

Entre ellos citó la colaboración entre Bolivia y Perú en el lago Titicaca o los acuerdos para la gestión del agua entre España y Portugal.

Guterres intervino en un debate del Consejo de Seguridad sobre el papel que la lucha por los recursos naturales tiene en el inicio de conflictos armados, una sesión impulsada por Bolivia, que este mes preside el órgano.

El embajador boliviano, Sacha Llorenti, denunció las frecuentes luchas por el acceso a petróleo, gas, agua o minerales y recordó que detrás de ellas suelen estar “corporaciones multinacionales o intereses extranjeros”.

Entre otros casos, Llorenti puso sobre la mesa la invasión estadounidense de Irak en 2003, “cuyo objetivo fue finalmente controlar la producción y el mercado del petróleo”, o el actual conflicto en Libia, con constantes enfrentamientos por el control de la industria de los hidrocarburos.

Bolivia defendió la necesidad de que el Consejo de Seguridad, en este tipo de casos, apruebe sanciones también contra las “redes que componen la cadena completa de los involucrados en el conflicto” y no solo contra las partes combatientes.

Entre esas redes destacó el papel de “grandes empresas trasnacionales que permiten la comercialización e inserción de los recursos naturales obtenidos de manera ilegal y en situación de conflicto en los mercados globales”.

También se refirió al papel de las corporaciones financieras y paraísos fiscales que permiten la “legitimación” de las ganancias de ese comercio.