Contrademanda por El Silala

Bolivia presentó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya la contra memoria en el juicio planteado por Chile, reclamando supuestos derechos sobre las aguas del Silala. Simultáneamente se interpuso una contra demanda dirigida a que la CIJ juzgue y declare que Bolivia tiene soberanía plena sobre los canales artificiales y los mecanismos de drenaje construidos en el Silala. El documento está fundamentado por estudios geológicos, científicos y jurídicos, y como no podía ser de otra manera, encendió una reacción torpe de Chile.

Los reclamos de Bolivia por el uso abusivo de Chile por las aguas del Silala y el desvío del río Lauca, tendrán una gravitación geopolítica muy sensible a corto plazo, debido a una serie de factores que tienen que ver con el valor estratégico del agua dulce. Los desafíos para un mejor aprovechamiento y gestión del agua obligan a definir estrategias de adaptación para un efectivo desarrollo sostenible. Esta realidad hace que el agua dulce sea cada vez más valorada y Bolivia tiene la obligación de velar por sus recursos naturales y el deber de defenderlos, pensando tanto en su aprovechamiento racional, como por la necesidad de ajustar su uso a las pautas y acciones para combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente.

Chile utiliza las aguas del Silala para la minería y el riego de campos que producen productos transgénicos. Ese país tiene el derecho soberano de hacerlo, pero no con aguas bolivianas desviadas de manera artificial y en forma abusiva. La contra memoria responde a un juicio iniciado por Chile en el que reclama supuestos derechos sobre las aguas del Silala. Bolivia planteó a la CIJ el rechazo del pedido con una declaratoria de que el recurso hídrico en disputa no corresponde a un río de curso internacional, tal como alega el país trasandino.

La misión boliviana en La Haya, también presentó simultáneamente una contra demanda en la que pide a ese tribunal internacional que juzgue y declare que Bolivia tiene soberanía plena sobre los canales artificiales y los mecanismos de drenaje construidos en el Silala, que están ubicados en su territorio, y tiene el derecho soberano a decidir cómo los mantendrá.

Sorprendió la contrademanda ya que el pasado mes de junio, el presidente Evo Morales anunció que descartaba presentar una demanda contra Chile por el diferendo de uso de aguas del Silala. «Al margen de las demandas, qué bueno sería buscar soluciones de carácter diplomático. Nosotros tratamos porque el agua es un derecho humano. Agua es vida, y si nos entendemos desde ese punto de vista, debería de haber acuerdos», argumentó Morales en ese entonces.

Hubo varias observaciones de internacionalistas bolivianos señalando que sería un error descartar la contra demanda. Felizmente, se rectificó el camino a tres días de vencerse el plazo. La reacción de Chile no se hizo esperar y el canciller Chile, Roberto Ampuero, acusó al presidente Evo Morales de afectar de «forma profunda los nexos» entre los dos países tras su decisión de presentar una contrademanda por las aguas del Silala. En un vídeo difundido a través de Twitter, el canciller chileno acusó a Morales de volver a «confundir las cosas» al anunciar la presentación de una nueva demanda ante La Haya luego de señalar anteriormente que no lo haría. Esta acción demuestra, además, «la debilidad y la falta de articulación y contenido de la posición boliviana», en criterio de Ampuero.

Es comprensible el desasosiego del gobierno chileno que tiene en su conciencia su histórico proceder abusivo. Durante más de medio siglo se benefició gratuitamente de las aguas del Silala, desvió las aguas del río Lauca y esgrimió chicanas para mantener esta situación, frente a la pasividad de las autoridades de Bolivia. Hoy Chile está contra la pared porque se ha expuesto ante el mundo su codiciosa e ilegal política.