Critican al Gobierno por supuestos vínculos de policías con el narcotráfico

Los principales líderes de la oposición en Bolivia criticaron ayer al Gobierno de Evo Morales por un caso de supuestos vínculos de jefes policiales con el narcotráfico, por el que exigieron que el Ejecutivo asuma su responsabilidad.

El caso cuestionado por los opositores es una investigación a dos exoficiales de la Policía Boliviana en la región oriental de Santa Cruz por sus supuestos vínculos con Pedro Montenegro, buscado por narcotráfico por la Interpol.

El candidato presidencial y senador opositor Oscar Ortiz cuestionó que Morales y su Gobierno no asuman responsabilidades, teniendo en cuenta que el presidente es quien designa a los comandantes de la Policía y su Ejecutivo aprueba los ascensos y destinos.

«Ahí es donde reclamamos que haya una investigación a fondo, que el Gobierno asuma su responsabilidad política, que se investigue el fondo del problema y no nos quieran distraer con lo que podrían ser delitos menores», dijo a los medios Ortiz, que representará a alianza Bolivia Dice No en las próximas elecciones en Bolivia.

El político recordó el caso del exjefe nacional de la fuerza antinarcóticos boliviana, el general René Sanabria, detenido en 2011 en Estados Unidos por conspiración para traficar cocaína.

«No queremos que pase lo mismo que pasó con el general Sanabria, donde quisieron decirnos que sólo dos o tres personas eran los únicos responsables y la investigación en Bolivia nunca llegó a descubrir el conjunto de la red comprometida con el narcotráfico», manifestó Ortiz.

El expresidente boliviano y también candidato presidencial Carlos Mesa señaló en Twitter que «los últimos escándalos que involucran a miembros de la Policía Boliviana con el narcotráfico son la muestra de su proceso de descomposición terminal, por la injerencia política desde el gobierno, que destruyó su institucionalidad».

El coronel Gonzalo Medina y el capitán Fernando Moreira son los exoficiales investigados en el caso, por el que ambos fueron dados de baja de la Policía y detenidos de forma preventiva, mientras que se dispuso la suspensión de 150 uniformados de la fuerza antidrogas en Santa Cruz.

Morales reclamó ayer «mano dura» para los policías que colaboren con el narcotráfico.

Por su parte, el ministro de Gobierno de Bolivia, Carlos Romero, instruyó el miércoles una serie de medidas como el uso de detectores de mentiras en interrogatorios a policías y la reestructuración de todas las unidades policiales en Santa Cruz, la mayor región de Bolivia.

Romero ordenó también que se investigue penalmente a responsables de Interpol en Bolivia, por supuesta omisión de funciones para detener a Montenegro, buscado desde 2015 pero que en 2017 y 2018 fue invitado a actos de la propia Policía en Santa Cruz.

La autoridad criticó a quienes «de manera oportunista» han pedido que se le investigue o que dimita, al defender que no tiene «absolutamente nada que ocultar».

El líder de la centrista Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, se preguntó «¿dónde estaba el ministro Romero mientras que en la Policía se condecoraba a un narcotraficante?», e ironizó con que «quizás estaba muy ocupado persiguiendo opositores o simplemente se hacía de la vista gorda».