Crítico nivel del calentamiento global

Una de las responsabilidades urgentes de la humanidad está enfocada en salvar al planeta, pero no todos destinan sus esfuerzos en la misma dirección, poniendo en serio riesgo a toda la civilización. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), dependiente de Naciones Unidas, afirma que se han registrado mayores temperaturas en el siglo XXI, marcando a esta época por el calentamiento global, con temperaturas récord. De hecho, los últimos cuatro años, de acuerdo a las mediciones, son los más calientes desde que se llevan registros.

Así como hay organismos internacionales, países, instituciones, empresas y movimientos ambientalistas que cumplen los acuerdos para mitigar el calentamiento global, reducir la contaminación y aportar con iniciativas para mitigar el cambio climático, existen países indiferentes, otros que apenas si hacen algo y algunos que actúan contra la corriente dañando más los pulmones del planeta. Bolivia va en contra de los discursos sobre los derechos de la madre tierra, las políticas de incursión en las reservas naturales protegidas en busca de hidrocarburos, la construcción de carreteras en el Tipnis, y la deforestación en los bosques, entre otras acciones, son pruebas de la distancia que se ha puesto entre las promesas y la realidad.

Un último informe publicado señala que la deforestación anual se ha incrementado en nuestro país. Con datos del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), se señala que, de un promedio de aproximadamente 150.000 hectáreas por año durante los años 90, la deforestación se elevó a casi 350.000 hectáreas por año durante los años 2016-2017. El año 2016 tuvo el más alto grado de deforestación, con más de 417.000 hectáreas arrasadas, pero felizmente esta actividad disminuyó a 263.000 hectáreas en 2017. La desaparición de los bosques es una de las causas del calentamiento global y el cambio climático.

La OMM sostiene que el calentamiento del planeta es un «claro signo» del cambio climático asociado a las concentraciones en la atmósfera de los gases de efecto invernadero. La Organización Meteorológica Mundial ha realizado un análisis conjunto de los datos recabados por cinco instituciones internacionales de referencia. Y la conclusión es que la temperatura superficial media mundial en 2018 ha sido aproximadamente un grado centígrado superior a la de los niveles preindustriales (el periodo comprendido entre 1850 y 1900). Y 2018 es el cuarto año más cálido registrado hasta ahora.

El año 2016, debido a la fuerte influencia del fenómeno de El Niño, es considerado como el más cálido de estos registros (con 1,2 grados por encima de la línea de base preindustrial). El planeta se acerca peligrosamente ya al punto que el Acuerdo de París contra el cambio climático marca como la barrera que no se debe franquear si se quiere que el calentamiento quede dentro de unos límites manejables. Ese pacto, que data de 2015, fija como objetivo que el incremento de la temperatura se quede entre 1,5 y dos grados.

Para cumplir esa meta debe haber recortes drásticos de las emisiones de gases de efecto invernadero que el hombre expulsa con sus actividades. Sin embargo, un último informe demanda acciones urgentes para cumplir con el acuerdo de París. Si se quiere cumplir el objetivo del 1,5, advertía el IPCC, se requiere una disminución en 2030 del 45% de las emisiones de dióxido de carbono —el principal gas de efecto invernadero— respecto al nivel de 2010. Y el mundo no se encamina ni mucho menos a ese recorte.