Detención preventiva de narco Montenegro en penal de Palmasola

APG

Un juzgado de Bolivia dispuso ayer el encarcelamiento preventivo de Pedro Montenegro, buscado por narcotráfico por las autoridades brasileñas desde 2015 y que se entregó a la Policía Boliviana el pasado sábado.

En una audiencia cautelar en la región oriental de Santa Cruz, la juez Marianela Salazar determinó enviar a Montenegro con detención preventiva a la cárcel cruceña de Palmasola, la más grande y conflictiva de Bolivia.

Montenegro ha sido acusado por los supuestos delitos de «falsedad material e ideológica y uso de instrumento falsificado», por haber usado un documento de identidad falso, dijo escuetamente a los medios el fiscal Iván Quintanilla, uno de los encargados del caso.

El Ministerio Público abrirá otro proceso en su contra por los delitos de legitimación de ganancias ilícitas y tráfico de sustancias controladas.

Montenegro se entregó en Santa Cruz, donde fue presentado ante los medios por el ministro de Gobierno de Bolivia, Carlos Romero, acompañado del comandante de la Policía Boliviana, general Yuri Calderón, y de responsables de la Justicia de Bolivia.

Las autoridades bolivianas aseguraron en la presentación que la entrega forma parte de una operación a gran escala para desarticular un clan de supuestos narcotraficantes con ramificaciones en países como Colombia, Brasil y Panamá.

El operativo permitió la incautación de bienes inmuebles y vehículos con un valor estimado de unos 4 millones de dólares y la detención de al menos siete personas, según las autoridades bolivianas.

Romero aseguró que la colaboración de Argentina, Brasil y Paraguay fue clave para evitar la salida de Montenegro de Bolivia.

Montenegro tenía una orden de captura internacional, puesto que en Brasil es buscado a raíz de un caso de envío de 1,3 toneladas de droga hacia Europa, y vivía en Bolivia con identidad falsa. En Bolivia reclutó a varios oficiales de la policía y se presume que tenía contactos con jueces y abogados que lo protegían.

La supuesta complicidad de mandos policiales para incumplir la orden de arresto de Interpol conllevó una seria reestructuración de la Policía Boliviana en las últimas semanas y el procesamiento de mandos policiales, familiares suyos y allegados como una reina de la belleza en Bolivia.

El hombre llegó a ser condecorado en ambientes del cuerpo policial en Santa Cruz y aparecía en fotografías de algún viaje con varios de los procesados.

Bolivia no recibió aún pedido de Brasil

Bolivia no recibió aún un pedido formal de extradición por parte de Brasil para la entrega de Pedro Montenegro, que es buscado por narcotráfico por las autoridades brasileñas desde 2015.

El canciller de Bolivia, Diego Pary, declaró que el país «a la fecha no ha recibido ninguna comunicación de Brasil oficialmente solicitando la extradición».

El ministro de Exteriores boliviano explicó que las autoridades de Bolivia recibieron en 2015 de las brasileñas un pedido de «detención preventiva, con fines de extradición».

Habrá otras detenciones

Asimismo, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, aseguró ayer en la noche que habrá otras detenciones de efectivos policiales posiblemente involucrados en el caso denominado Montenegro en las siguientes horas.

«Las medidas de corto plazo pasan inevitablemente por continuar poniendo a disposición de la justicia a aquellos malos elementos policiales que, de guardianes del orden, de guardianes de la seguridad ciudadana se han convertido en delincuentes y deben ser tomados como tales», indicó a Bolivia Tv.

Romero anunció que existen otros elementos periciales dentro de las investigaciones que se están trabajando y agilizando para ello – acotó- solo se esperan informes que serán presentados ante el Ministerio Público en las siguientes horas.

«Esa es una posición muy clara, muy taxativa porque es la única manera de que se castigue a quienes han delinquido utilizando el uniforme policial para sentar un precedente», añadió.

Lamentó que al interior de la institución del orden se hayan sincronizado varios hechos de corrupción y vinculación de oficiales en la capital oriental en la protección de actividades del narcotráfico, aspectos que han generado un «remezón» en la policía.