Dos versiones: albañil o exconscripto

Gonzalo Torres M.

En el panorama político electoral donde todo es posible, oficialistas y opositores apelan a recursos no siempre ético legales.

Con referencia al “denominado albañil” Héctor Chambi, que habría enrostrado al presidente Evo Morales, expresando, “Bolivia dijo NO”.

En fe de verdad existen dos versiones:

a) Que “no haya sido un obrero el que grito al Presidente sino un exconscripto”, para darles motivo a Evo Morales y a Álvaro García Linera, quienes a nombre de decir que habría otros atentados durante la Sesión de Honor en la Gobernación de Potosí, decidieron suspender su asistencia.

b) Que el supuesto “albañil” no intentó agredir al Presidente, sino recordarle “Bolivia dijo NO”.

Para caldear la situación en Potosí, se aprovechó el esquema gubernamental para denunciar “un posible atentado contra la vida del Presidente por cuyo motivo, según García Linera, decidieron no asistir a la sesión de honor”.

Al calor de los desafíos, lo real es que el Gobierno no tenía nada que ofrecer o dar a conocer a los potosinos. Con las manos vacías, como señalan dirigentes cívicos, el Presidente Morales “se habría visto obligado, mediante el ardid”, a no concurrir a la Sesión de Honor.

A los ciudadanos que -desde diferentes ópticas, ven los vaivenes de políticos que hace tiempo gobernaron y provocaron, con sus desaciertos y delitos, la aparición del actual gobernante- les preocupa se presenten nuevos y dolosos hechos de corrupción. El tema se hace deprimente y efervescente.

Qué de cierto hay en las redes sociales sobre el tema, el tiempo lo dirá, mientras ello ocurre las aguas turbulentas de las primarias parecen alocar a los que quieren vivir del trabajo ajeno, en la administración pública.