El argentino Fabio Espada es el nuevo entrenador de Real Potosí

Real Potosí decidió destituir al entrenador argentino Leandro Cabrera y reemplazarlo por su compatriota Fabio Espada, tras una seguidilla de malos resultados que han puesto al equipo en la cola del torneo Apertura.

«La directiva decidió desvincular de la dirección técnica a Leandro Cabrera, al cual deseamos mucho éxito en sus futuros proyectos», señaló el club en un mensaje que publicó en Facebook antes de conocerse la designación de Espada.

La gota que derramó el vaso y que provocó el alejamiento de Cabrera fue la derrota en casa del miércoles pasado por 1-2 en manos de Wilstermann, que se sumó a una trayectoria negativa de Cabrera al frente de los «lilas».

Cabrera tomó las riendas del equipo a finales de marzo para dirigir cinco partidos en los que no supo de victorias, puesto que perdió cuatro y empató uno, hace dos jornadas en su visita a Sport Boys.

El reemplazo de Cabrera, el argentino Espada, fue presentado por los dirigentes del Real Potosí en rueda de prensa y entre sus antecedentes está el haber entrenado en la liga colombiana, además de la experiencia que adquirió en el fútbol de Venezuela, según el reporte de medios locales.

Espada es el tercer estratega que toma el mando del Real Potosí en este torneo, ya que el primero fue el argentino-boliviano Fernando Ochoaizpur, que comandó al equipo durante la mayor parte de los partidos que disputó en este primer semestre.

La prueba de fuego del nuevo adiestrador será cuando el lunes próximo visite a Destroyers, un rival directo con el que lucha por tratar de salir de los últimos puestos de la clasificación.

Real Potosí actualmente ocupa el penúltimo puesto de la clasificación con catorce puntos al cabo de 18 jornadas, en las que ganó tres partidos, empató cinco y perdió diez.

Además es el equipo más vulnerable: recibió 44 goles en su portería.

Si Real Potosí no revierte esa situación, será uno de los equipos que puede perder la categoría de la División Profesional boliviana.

El equipo «lila» acarrea una crisis de fútbol e institucional desde el año pasado, cuando a causa de pugnas internas tuvo a dos de sus dirigentes enfrentados al extremo de llegar a presentarse con dos equipos distintos en algunos de sus partidos.