El Parlamento de Egipto reforma la Constitución a la medida de Al Sisi

El Parlamento de Egipto acometió una reforma exprés de la Constitución que permitirá alargar hasta 2030 el mandato del presidente del país, Abdelfatah al Sisi, y ampliar su control sobre todos los resortes del poder.

Las enmiendas se aprobaron con celeridad en un Legislativo ampliamente controlado por los partidarios del exmariscal, tan solo dos meses después de que un grupo de parlamentarios presentara de forma discreta la propuesta de reforma y un año tras las segundas elecciones que ganó Al Sisi, que fueron consideradas una farsa por la oposición.

Para entrar en vigor, la reforma debe ser sometida a un referéndum que todavía no ha sido convocado, pero que los medios oficiales dan por hecho que se celebrará la semana que viene, a lo largo de tres jornadas consecutivas entre los días 22 y 24 de abril.

Las calles de El Cairo están empapeladas desde hace días de propaganda en la que se pide la participación de la población en la consulta todavía no convocada y miles de carteles instan a que se vote «sí» a unas enmiendas cuyo contenido concreto solo se ha conocido ayer.

La principal enmienda aprobada este martes prolonga la duración del periodo presidencial de cuatro a seis años, una medida de la que se beneficiará Al Sisi y podrá gozar de dos años más de mandato, a pesar de que solo fue elegido para un periodo de cuatro en los comicios de marzo de 2018.

Los diputados también introdujeron una disposición transitoria para que Al Sisi pueda evadir la regla que establece un máximo de dos mandatos presidenciales consecutivos, una norma que no fue alterada en la Carta Magna.

Esa norma fue introducida en la Constitución de 2012 y se mantuvo en la de 2014, como una de las conquistas sociales que emanaron de la revolución de 2011 que derrocó a Hosni Mubarak.

Al Sisi será la excepción a esta regla, así que podrá optar a un tercer mandato en las elecciones de 2024, que acabaría en 2030.

Otro artículo reformado permitirá a Al Sisi designar a los presidentes de las instituciones judiciales, que antes eran nombrados por sus propios órganos.

También extenderá las atribuciones de las Fuerzas Armadas, institución que dirigía Al Sisi cuando dio el golpe de Estado con el que derrocó en 2013 al islamista Mohamed Mursi, el único presidente elegido en unos comicios libres en la historia de Egipto.

A partir de ahora, los militares, además de defender el país, tendrán el papel de «salvaguardar la Constitución y la democracia, preservar los fundamentos básicos del Estado y su naturaleza civil, las ganancias del pueblo y los derechos y libertades de los individuos».

La reforma constitucional también da amparo legal al enjuiciamiento de civiles en tribunales militares, una práctica que ha sido común en los últimos años y ha sido criticada por organismos que defienden los derechos humanos.

A partir de ahora, los civiles podrán ser juzgados por tribunales castrenses cuando cometan delitos contra militares o entes que dependan del Ejército, una institución que bajo el Gobierno de Al Sisi ha ampliado su control de la economía del país.

El Ejército controla un vasto conglomerado de empresas que se ramifican en sectores tan diversos que van desde la construcción a la producción de alimentos o la gestión de hoteles de lujo.

La reforma constitucional también crea un Parlamento bicameral, recuperando una cámara alta, extinta en 2014, e incorpora la figura del vicepresidente.

La aprobación de las enmiendas fue un mero trámite y tuvo el beneplácito de 531 diputados de los 554 presentes en la sesión, con la única oposición de 22 legisladores y una abstención.

El opositor Magdi Abdelhamid, portavoz del Movimiento Civil Democrático, dijo a Efe que no hubo sorpresas en la votación porque «casi el 95 % de los parlamentarios son obedientes, les llega una orden y ellos la cumplen».

Abdelhamid pidió a la población que vote «no» en el reféndum, a pesar de que consideró que «todo el proceso es ilegal e inconstitucional».

«Nuestra influencia en la calle con las masas es muy limitada, debido a la situación política del país. Oprimen cada movimiento político y democrático, nuestra posibilidad de comunicación con las masas casi no existe. No tenemos espacio para movernos», agregó.