El partido de Temer proclama candidato a Meirelles y se vale de Lula

EBC

El Movimiento Democrático Brasileño (MDB), liderado por el mandatario Michel Temer, proclamó como abanderado presidencial a Henrique Meirelles, en un acto en el que insinuó que hasta Luiz Inácio Lula da Silva apoyaría su candidatura.

Meirelles, de 72 años, fue confirmado como abanderado de la mayor fuerza política del país para las elecciones de octubre próximo en un acto celebrado en Brasilia al que asistió el actual mandatario, Michel Temer, quien con apenas un 3 % de aprobación parece un lastre pesado para la campaña por venir.

El candidato del MDB tampoco tiene mucho calado y las encuestas le atribuyen un 1 % de apoyo, aunque en un escenario fragmentado en el que cerca de la mitad de los electores se declaran indecisos.

Meirelles saltó a la política desde la banca en 2002, cuando fue elegido diputado por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el principal antagonista de Lula, quien ese año fue elegido presidente pese a la desconfianza de los mercados.

Para mejorar ese frente, Lula lo designó contra todo pronóstico como presidente del Banco Central, un cargo en el que se convirtió en el principal consejero económico de un Gobierno que obtuvo unas extraordinarias tasas de crecimiento con justicia social.

Luego pasó a la empresa privada y fue rescatado como ministro de Hacienda por Temer, quien asumió el poder en 2016, tras el inicio del proceso que llevó a la destitución de Dilma Rousseff.

Como ministro, Meirelles contribuyó a acabar con la más aguda recesión de la historia de Brasil, iniciada durante la gestión de Rousseff, con duras medidas de corte liberal resistidas por los sindicatos, apoyadas por el empresariado y que se comprometió a mantener.

“No hay palabra que tenga mayor significado en este momento que confianza”, dijo Meirelles tras la confirmación de su candidatura, en un breve discurso en el que hizo un repaso de sus “éxitos” en el Gobierno de Temer, pero también junto a Lula, hoy en prisión y condenado a doce años por corrupción.

“Decían que sería imposible poner orden en la economía con Lula en el poder”, declaró sobre las dudas que suscitaba el antiguo sindicalista.

“También decían que era imposible rescatar a Brasil de su peor recesión y lo hicimos con el presidente Temer”, agregó Meirelles, quien propuso un “pacto de confianza” en el desarrollo económico y social del país.

Temer, quien controla con mano de hierro el MDB desde hace una década, tuvo una pequeña participación en el acto y aseguró que, sin Meirelles, su Gobierno no podría haber acabado con la dura recesión que sufrió el país entre 2015 y 2016.

“Si en dos años hicimos eso, imaginen lo que hará Meirelles en cuatro u ocho años”, declaró Temer confiado en una victoria de su exministro en octubre y hasta en una posible reelección en 2022.

En el acto fueron presentadas algunas de las piezas de propaganda que usará Meirelles en su campaña y en varias apareció la figura de Lula, quien lidera todos los sondeos con cerca de un 30 %.

El exmandatario, que culpa al MDB de la destitución de Rousseff, su ahijada política, y de su propia situación jurídica, pretende postular a la Presidencia nuevamente en octubre, pese a que está virtualmente vetado por leyes que impiden la candidatura de personas condenadas en segunda instancia, como es su caso.

Aún así, por lo visto en la convención del MBD, Lula puede ser una figura omnipresente en la campaña y no sólo de su Partido de los Trabajadores (PT), sino de otras fuerzas políticas a las que se alió en su época.

“Tengo mucho respeto por Meirelles. Es el mejor ministro que ha habido en la historia de este país”, dice en unas imágenes de hace unos años rescatadas por la campaña del candidato del MDB un Lula en sus tiempos de gloria, empapado en sudor y ante miles de seguidores.

La participación de Meirelles en el Gobierno de Lula, que asumió por primera vez en 2003 en medio de serias dificultades económicas, y su papel como ministro de Hacienda son resaltadas hasta en una de las músicas de su campaña.

“Cuando hay fuego llama a los bomberos, cuando está enfermo llama al doctor, pero cuando quiere la esperanza de vuelta, Brasil siempre llama a Meirelles”, dice la letra, acompañada por un pegadizo ritmo típico del empobrecido nordeste brasileño en el que nació Lula.