El pueblo repudia “encuestas”

Dr. Gonzalo Tórrez

No es la primera vez que estrategas políticos busquen posesionar en la mente de la población que solo existen “dos tendencias”, para elecciones presidenciales, los buenos y los malos.

De pronto hacen aparecer “encuestas”, que el pueblo considera “digitadas”, para hacer creer victorioso, un año antes de las elecciones, al candidato oficial y muy cerca al candidato opositor “funcional”, dejando de lado a otros candidatos y partidos que tienen estructuras partidarias y militancia inscrita.

El pueblo considera que no es creíble esa patraña urdida desde hace un año. No es casual que dirigentes oficialistas ataquen a la oposición diciendo “no saben aglutinarse en un solo frente, no tienen programa”. A partir de esa partitura de zarzuela los partidos contrarios al gobierno comenzaron a sospechar primero y luego concluir que el gobierno está tratando de mentalizar en la población a un candidato “funcional”, como la única alternativa de liderizar a la oposición.

Decían y dicen en el MAS “los neoliberales no se entienden, son candidatos del pasado, de la vieja estructura de derecha, deberían tener un solo líder ciudadano”. El pueblo se dio cuenta porque el tal “opositor” se dio el lujo de hacerse soberbio e importante al extremo de decir con quién puede o no pactar, en lo que llama unidad de la oposición, pero hace lo contrario.

Por ese ardid, algunos políticos que enfrentaron a los esquemas ultristas, optaron por presentar varias candidaturas y acercarse a la clase media y popular, porque reza un refrán, “contra quien los quiere tener en un puño mejor es abrir muchos otros puños”.

Qué pasaría si se presenta un solo frente integrado por moros y cristianos, primero la torta económica para difusión de propaganda electoral se concentraría en un solo partido de oposición, con agobiante mayoría del oficialismo que al haber presentado listas por más de un millón de militantes, percibiría un monto superior por tener dos tercios en la Asamblea Legislativa; al frente único no se le daría ni siquiera para copar algunas capitales o lograr consensos sobre programas, pues siendo una juntucha, el “funcional al esquema oficial” querría administrar fondos económicos que otorgue el TSE.

La actitud de Jaime Paz Zamora desarticuló la espiral oficial, comprendió que, si van a las primarias cada partido con su candidato, se podrá apreciar cuánto de preferencia electoral tiene cada uno para luego pensar en hacer una “unidad política” o pactar alianzas entre partidos opositores que pondría en jaque al partido oficial.

Como se advierte, la estrategia que antes practicaban los izquierdistas ortodoxos, al presente no funciona, pues alentar la candidatura de un “funcional” ya no puede engañar a los bolivianos.